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sábado, 20 de octubre de 2012

Ensayo sobre la Lucidez


Ensayo sobre la Lucidez

José Saramago
Durante las elecciones municipales de una ciudad sin nombre, la mayoría de sus habitantes decide individualmente ejercer su derecho al voto de una manera inesperada. El gobierno teme que ese gesto revolucionario, capaz de socavar los cimientos de una democracia degenerada, sea producto de una conjura anarquista internacional o de grupos extremistas desconocidos. Las cloacas del poder se ponen en marcha: los culpables tienen que ser eliminados. Y si no se hallan, se inventan. Los protagonistas de esta nueva novela de Saramago, un inspector de policía y la mujer que conservó la vista en la epidemia de luz blanca de Ensayo sobre la ceguera, dan muestras de la altura moral que los ciudadanos anónimos pueden alcanzar cuando deciden ejercer la libertad. Saramago, un escritor que se ha convertido en la conciencia lúcida de una época cegada por los mecanismos del poder, lanza una llamada de alerta: 

«Puede suceder que un día tengamos que preguntarnos Quién ha firmado esto por mí». Ese día puede ser hoy.

martes, 27 de diciembre de 2011

lunes, 7 de noviembre de 2011

EL INICIO DEL ALCOHOLISMO EN LA ADOLESCENCIA


INTRODUCCIÓN

El alcoholismo, a diferencia del simple consumo excesivo o irresponsable de alcohol, ha sido considerado en el pasado un síntoma de estrés social o psicológico, o un comportamiento aprendido e inadaptado. El alcoholismo ha pasado a ser definido recientemente, y quizá de forma más acertada, como una enfermedad compleja en sí, con todas sus consecuencias. Se desarrolla a lo largo de años. Los primeros síntomas, muy sutiles, incluyen la preocupación por la disponibilidad de alcohol, lo que influye poderosamente en la elección por parte del enfermo de sus amistades o actividades. El alcohol se está considerando cada vez más como una droga que modifica el estado de ánimo, y menos como una parte de la alimentación, una costumbre social o un rito religioso. Se caracteriza por una dependencia emocional y a veces orgánica del alcohol, y produce un daño cerebral progresivo y finalmente la muerte.

A pesar de que el alcoholismo afecta mayormente a los adultos, su consumo en los adolescentes es cada vez más preocupante.
Nuestro trabajo consistirá en tratar este tema, el consumo de alcohol entre los adolescentes, que más allá de ser una diversión, se está transformando en un tema preocupante. Cada vez, más chicos terminan borrachos cuando salen a bailar o se juntan con amigos.

A su vez, el consumo empieza cada vez desde más chicos, y los padres son cada vez más permisivos al respecto.
Pero, ¿saben todos lo que causa el alcohol en nuestro organismo?, ¿saben todos por lo que tienen que pasar los que se envician?



ALCOHOLISMO EN ADOLESCENTES Y JÓVENES

La utilización de las bebidas alcohólicas viene de muy antiguo. Las civilizaciones chinas, egipcias y la cultura mesopotámica ya usaban el vino aunque con un carácter ritual. Las bebidas alcohólicas han estado presentes en todas las culturas y civilizaciones del mundo. El cristianismo sacralizó el vino hasta convertirlo en “Sangre de Cristo”. La mamá de Caperucita Roja le envía una botella de vino para la abuelita. Es difícil concebir una reunión o fiesta en la que no esté representado el alcohol.

El consumo de alcohol es un hábito, forma parte de los llamados estilos de vida, estando ampliamente extendido y culturalmente aceptado en la mayoría de los países occidentales. Por tanto, no es solo un comportamiento individual, sino que se encuentra fuertemente influenciado por normas sociales y por el contexto socioeconómico y cultural en el que vivimos. Cambios en estos contextos se acompañan de cambios en el uso / abuso de alcohol.

Uno de esos cambios está siendo la incorporación generalizada de los adolescentes y jóvenes al consumo de alcohol. El consumo juvenil del alcohol presenta hoy unas características propias que han generado una “cultura del consumo de alcohol” diferenciada del consumo tradicional.

Progresivamente se va consolidando un patrón juvenil de consumo de alcohol, caracterizado por ser en el fin de semana y por su papel fundamental como articulador del ocio y de las relaciones sociales de los adolescentes y jóvenes.

El problema, por tanto, no es que beban sino que sus formas de beber están más lejos del modelo tradicional y tienen que ver con sus estilos de vida y su manera de divertirse, con su manera de estar y de proyectarse en el mundo. Para analizar esta situación debemos hacerlo desde una triple dimensión: desde el adolescente, desde la sustancia, en este caso el alcohol, y desde el contexto actual: los valores de nuestra sociedad, el sistema productivo, la publicidad, el papel de la familia, de la escuela, de los grupos de iguales, etc.




EL MUNDO EN EL QUE VIVE EL ADOLESCENTE

La adolescencia es un tiempo de enormes cambios que a menudo pueden ser confusos para un adolescente. Saber lo que significa ser un adolescente puede ayudarle a estar más cerca de su hijo/a y a ejercer una influencia mayor en las decisiones que él/ella deben tomar, incluso aquellas decisiones relacionadas al consumo del alcohol.
Cambios físicos. La mayoría de los jóvenes de 10-14 años experimentan un aumento rápido de estatura y de peso, al igual que el comienzo de su desarrollo sexual. Como resultado, muchos están más pendientes de su cuerpo que cuando eran más pequeños y comienzan a compararse con otros jóvenes y a preguntarse si son suficientemente altos(as), suficientemente delgados(as), suficientemente fuertes, suficientemente atractivos(as). Un adolescente que siente que de alguna forma no da la talla, tienen mayor probabilidad de hacer cosas para agradar a los amigos, incluso experimentar con el alcohol. Durante este tiempo de vulnerabilidad, es particularmente importante que le deje saber a sus hijos(as) que ante sus ojos, sí dan la talla y que son muy importantes para usted.
Destrezas de pensamiento. La mayoría de los adolescentes aún están muy orientados hacia el "ahora" y sólo comienzan a entender que sus acciones -como el consumo de alcohol- tienen consecuencias. Además, tienden a creer que nada malo les va a suceder, lo que contribuye a explicar por qué a menudo toman riesgos indebidos. Por lo tanto, es importante que los adultos inviertan tiempo para ayudar a los jóvenes a entender cómo y por qué los
riesgos relacionados con el alcohol sí les conciernen.
Cambios sociales y emocionales. A medida que los niños se acercan a la adolescencia, los amigos y "la aceptación" cobran más importancia. Los adolescentes jóvenes comienzan a cuestionar los valores y las reglas de los adultos y tienden a buscar en su grupo de amigos, y a través de los medios, las claves de cómo deben comportarse. Dado a este desarrollo normal, quizás no debe sorprendernos que los padres a menudo tengan conflictos con sus hijos(as) según atraviesan los primeros años de la adolescencia. Durante este tiempo, a veces turbulento, quizás el reto más grande para los padres sea lograr un balance entre proveerles su apoyo y establecer los límites adecuados, y respetar la necesidad cada vez mayor de independencia de su hijo(a).




El alcoholismo: una enfermedad

El alcoholismo es una enfermedad crónica, progresiva y a menudo mortal que Se caracteriza por una dependencia emocional y a veces orgánica del alcohol. Es producida por la ingestión excesiva de alcohol etílico, bien en forma de bebidas alcohólicas o como constituyente de otras sustancias. La OMS define el alcoholismo como la ingestión diaria de alcohol superior a 50 gramos en la mujer y 70 gramos en el hombre (una copa de licor o un combinado tiene aproximadamente 40 gramos de alcohol, un cuarto de litro de vino 30 gramos y un cuarto de litro de cerveza 15 gramos). El alcoholismo parece ser producido por la combinación de diversos factores fisiológicos, psicológicos y genéticos.
Es un trastorno primario y no un síntoma de otras enfermedades o problemas emocionales. La química del alcohol le permite afectar casi todo tipo de célula en el cuerpo, incluyendo las que se encuentran en el sistema nervioso central. En el cerebro, el alcohol interactúa con centros responsables del placer y otras sensaciones deseables; después de la exposición prolongada al alcohol, el cerebro se adapta a los cambios producidos por el alcohol y se vuelve dependiente a ellos. Para las personas que sufren de alcoholismo, el tomar se convierte en el medio principal a través del cual pueden interactuar con personas, trabajo y vida. El alcohol domina su pensamiento, emociones y acciones.
Todos los alcohólicos se enfrentan a los mismos problemas básicos, ya sea que estén mendigando por el valor de una cerveza o se encuentren ocupando un puesto ejecutivo en una gran compañía.
Una vez que el alcoholismo se ha apoderado de un individuo, no puede decirse que la víctima esté cometiendo una falta moral. En ese estado, el alcohólico no puede valerse de su fuerza de voluntad, porque ya ha perdido la facultad de decidir si usa el alcohol o si se abstiene de él.

Etapas del alcoholismo

Etapa 1
En la primera etapa el individuo:
1. Bebe demasiado en todas las reuniones.
2. Aumenta su tolerancia y la frecuencia de la ingestión.
3. Bebe con rapidez.
4. Sufre lagunas mentales.
5. Siente preocupación por beber.
6. Bebe furtivamente.
7. Manifiesta un cambio en la actitud y la forma de beber.

Etapa 2
Durante esta etapa el individuo:
8. Sufre pérdida de control.
9. Bebe en la mañana para curarse la curda.
10. Siente aumento del impulso sexual y, al mismo tiempo, impotencia o frigidez.
11. Inventa un sistema de pretextos.
12. Sufre por los reproches de la familia.
13. Derrocha.
14. Muestra agresividad y conducta antisocial.
15. Siente remordimientos persistentes después de las borracheras.
16. Hace intentos de dejar de beber.
17. Cambia su modo de beber.
18. Ocasiona la pérdida de sus amistades.
19. Siente resentimiento.
20. Pierde su trabajo, o cambia frecuentemente de trabajo.
21. Su familia se aparta, forma una unidad defensiva, y cambia de hábitos respectos a las amistades y a la comunidad.
22. Piensa en el escape geográfico.
23. Recurre al ocultamiento.
24. Casos que pueden producirse en cualquier momento: hospitalización, divorcio, accidentes y arrestos.

Etapa 3
En esta etapa el individuo:
25. Sufre borracheras prolongadas.
26. Pierde la tolerancia al alcohol.
27. Le lleva más tiempo recuperarse de una borrachera.
28. Padece temores indefinidos.
29. Se derrumba su sistema de pretextos.
30. Tal vez tenga que ser recluido en una institución mental.


¿Qué es un alcohólico?

Es una persona que sufre una enfermedad, el alcoholismo. Esta persona no puede mantener su forma de beber bajo control, aunque le haga daño a su salud, a su empleo, a su mente y familia.
El alcohólico se caracteriza por depender del alcohol, tanto física como psíquicamente, y la incapacidad de detenerse o abstenerse. La falta de la bebida provoca síntomas de abstinencia.
Al principio el alcohólico puede aparentar una alta tolerancia al alcohol, consumiendo más y mostrando menos efectos nocivos que la población normal. Más adelante, sin embargo, el alcohol empieza a cobrar cada vez mayor importancia, en las relaciones personales, el trabajo, la reputación, e incluso la salud física. El paciente pierde el control sobre el alcohol y es incapaz de evitarlo o moderar su consumo.



¿Es lo mismo un alcohólico que un individuo que se embriaga?
No. Es importante diferenciar entre una intoxicación aguda y el alcoholismo como dependencia del alcohol. Un período aislado de embriaguez no hace a un sujeto alcohólico.
Ordinariamente, el consumidor fuerte de alcohol "aguante más" (tolera) que la persona que no acostumbra a beber. En ésta aparecerá más rápida y fácilmente la borrachera. Pero también se da el caso de alcohólicos en grados avanzados que con una cantidad reducida de alcohol manifiestan signos de embriaguez.


¿Puede un alcohólico volver a beber "normalmente?
Hasta donde ha podido determinarse, ningún alcohólico ha vuelto a dejar de serlo. El solo hecho de haberse abstenido del alcohol durante varios meses o años, nunca ha sido suficiente para que un alcohólico pueda beber "normalmente" o socialmente. Una vez que el individuo ha traspasado la frontera entre beber mucho y beber irresponsablemente, no puede volver atrás. Pocos son los alcohólicos que deliberadamente tratan de beber hasta hallarse en apuros, pero los apuros y molestias parecen ser la consecuencia inevitable que espera a los alcohólicos. Después de abstenerse por algún tiempo, puede pensar que no corre peligro experimentando con unas cuantas cervezas o unos pocos vasos de vino suave. Puede engañarse con la falsa idea de que si sólo bebe un poco con las comidas, evitará meterse en problemas. Pero no tardará en verse nuevamente en las garras del alcohol, aunque con toda sinceridad desee limitarse a beber con moderación y en reuniones de sociedad.
El alcohólico nunca será capaz de controlar el alcohol durante un período de tiempo apreciable. Eso deja abiertos dos caminos: dejar que la enfermedad siga empeorando progresivamente, con todas sus terribles consecuencias, o abstenerse totalmente del alcohol y desarrollar una nueva manera de vivir constructivamente.


¿Cómo se puede saber si alguien es alcohólico?
Muchas veces es difícil, con frecuencia esta enfermedad se desarrolla lentamente. Pueden pasar años antes que una familia se dé cuenta de que alguien necesita ayuda.
Aquí hay unas señales típicas:
 
 Promesas de tomar menos.
 Discusiones sobre la bebida.
 Acusaciones y negaciones sobre los hábitos de beber.
 Perdidas de conciencia.
 No hacer caso o evitar responsabilidades.
 El adicto a la bebida no puede recordar lo que pasó mientras estaba bebiendo 

 Aseidad.


¿Se puede curar un alcohólico?
El alcohólico es un individuo que padece de una enfermedad para la cual no se conoce curación alguna -es decir, ninguna curación que les haga posible beber con moderación por un largo período de tiempo, como puede una persona no alcohólica. Debido a que es una enfermedad -una compulsión física más una obsesión mental por la bebida- el alcohólico tiene que aprender a mantenerse completamente alejado del alcohol para poder llevar una vida normal.

Fundamentalmente, el alcoholismo es un problema de salud -una enfermedad física y emocional- más que una cuestión de insuficiente fuerza de voluntad, o debilidad moral.
Algo que todos los alcohólicos parecen tener en común es que, con el tiempo, su manera de beber empeora. No existe ninguna evidencia segura de que una persona que bebía alcohólicamente haya podido volver al moderado beber social por mucho tiempo. No se puede ser "un poco alcohólico". Ya que la enfermedad progresa por etapas, algunos alcohólicos manifiestan síntomas extremos más que otros. No obstante, una vez que cruzan la frontera del alcoholismo, los bebedores problema no pueden volver atrás.
Causas y Efectos del Alcoholismo

Causas
Para que una persona se vuelva alcohólica, por lo general se deberán tener en cuenta factores biológicos, genéticos, culturales y psicológicos.
La mayoría de los expertos concuerda en que los de factores más comunes son:
· Evasión: la bebida se puede usar como un medio para excluir de la mente problemas desagradables en vez de hacerles frente.

· Soledad: la bebida se puede usar para disminuir el dolor causado por tener pocas amistades, mudanzas frecuentes, no tener "raíces", separación de los seres queridos, etc.

. Miedo: la bebida puede darle a las personas tímidas, inseguras o amenazadas, un falso sentido de confianza en sí mismos y seguridad.

· Falta de control emocional: puede parecer que la bebida alivia los problemas que uno sufre en sus relaciones con otras personas.

Problemas familiares que pueden incidir en que una persona se transforme en alcohólico
o Culpabilidad
o Vergüenza
o Rencor
o Inseguridad
o Delincuencia
o Problemas económicos
o Maltrato físico

Efectos
El alcohol produce sobre el organismo un efecto tóxico directo y un efecto sedante; además, la ingestión excesiva de alcohol durante periodos prolongados conduce a carencias en la nutrición y en otras necesidades orgánicas, lo cual complica la situación. Los casos avanzados requieren hospitalización. Los efectos sobre los principales sistemas del organismo son acumulativos e incluyen un amplio rango de alteraciones en el aparato digestivo, entre las que destacan las úlceras de estómago y de duodeno, la pancreatitis crónica y la cirrosis hepática, así como lesiones irreversibles en los sistemas nerviosos central y periférico. Pueden llegar a producirse desmayos, alucinaciones e intensos temblores, síntomas del síndrome de abstinencia alcohólica más grave, y el delirium tremens, que puede ser mortal a pesar del tratamiento adecuado; esto último contrasta con los síndromes de abstinencia de drogas como la heroína, que aunque muy aparatosos rara vez son fatales. Se ha demostrado en fechas recientes que la ingestión de alcohol durante la gestación, incluso en cantidades moderadas, puede producir daños graves en el feto, especialmente retraso en el desarrollo físico y mental; la forma más grave de este retraso, poco frecuente, se llama síndrome de alcoholismo fetal.
El alcohol se incorpora rápidamente al torrente sanguíneo. A nivel del Sistema Nervioso Central, provoca depresión de las funciones de autocontrol y autocrítica, disminuye la coordinación motriz y afecta la respiración y la circulación.

Los efectos crónicos pueden ser:
· Trastornos severos de la conducta y de la comunicación, tanto afectiva como social
· Disminución de las facultades mentales y obsesión por la ingesta de alcohol
· Trastornos en la sexualidad
· Lesiones orgánicas, como gastritis, úlceras, pancreatitis aguda y crónica, cirrosis hepática, infertilidad, etc.


Alcoholismo en los adolescentes.

¿Una enfermedad o un entretenimiento?
El consumo de bebidas alcohólicas ha sido siempre fuente de graves problemas, pero en la época actual sus efectos negativos se han agravado por circunstancias nuevas. Una de ellas es que las bebidas alcohólicas se han popularizado rápidamente entre los adolescentes y cada vez son más jóvenes las personas que beben. Las causas que llevan a consumir alcohol a la juventud son múltiples y variadas.
Para algunos, significa el falso atractivo de entrar en el mundo de los adultos y romper con las pautas que marcan el universo de la niñez. Para muchos más, en cambio, no hay verdadera diversión sin alcohol de por medio, y ello porque el alcohol, aun consumido en pequeñas cantidades, estimula la corteza cerebral y vuelve a las personas más desenfadadas y ocurrentes. El problema es que tras esos primeros efectos de euforia aparece una pérdida de autocontrol y las personas asumen conductas que sin el catalizador etílico no serían capaces de adoptar.
El alcohol ingerido en forma abusiva constituye un factor denominador común en muchos de los graves problemas que enfrenta la sociedad Argentina.
Nuestro país tiene más de 1.265.000 alcohólicos mayores de 16 años, pero lo sintomático del futuro nada promisorio es que tiene más de 800.000 menores de entre 12 y 15 años que ya consumen alcohol regularmente.

La afición por el alcohol se ha convertido en un hábito que tiene hondo enraizamiento en las franjas más jóvenes de la sociedad.
Cualquier transeúnte puede presenciar el desalentador espectáculo de menores que beben en la vía pública, en algunos casos refugiándose en los umbrales y en otros a la vista y paciencia de los demás. ¿Cómo obtienen las bebidas a pesar de las reglamentaciones vigentes? Éstas son reiteradamente violadas porque nadie se preocupa por hacerlas respetar. A ello se suman otros dos factores: el cuidado despreocupado de los respectivos núcleos familiares y el desmedido afán de lucro de ciertos comerciantes a los cuales tiene sin cuidado el daño que provocan.
Al traspasar los límites de una ingesta moderada y esporádica, los bebedores de alcohol -tanto más cuando se trata de jóvenes- se arriesgan a transformarse en adictos.
Las cifras del consumo juvenil comienzan a ser preocupantes por su progresivo asentamiento y, sobre todo, por las pocas barreras capaces de contrarrestar su incidencia.
El alcohol representa una droga "lícita" con la cual se inician los jóvenes en el vicio adictivo porque es barato, accesible y socialmente aceptado. Las organizaciones criminales lo utilizan como una puerta a nuevas experiencias dado que trabaja abriendo brechas en las que se infiltra, gradualmente, el concepto de iniciación en el consumo.
El exceso en el consumo de alcohol suele ser el primer paso antes de probar la marihuana o la cocaína. El alcohol es, en muchos casos, el camino a la droga y muchísimos jóvenes han comenzado a transitarlo.


¿Culpas de la sociedad?
Las bebidas alcohólicas suelen aparecer asociadas con el éxito social, en los negocios o en el deporte. Los momentos más románticos se acompañan con vino o champagne. La cerveza patrocina al seleccionado nacional de fútbol... Y la lista podría seguir indefinidamente.
Muchas cosas generan que el adolescente beba, entre ellas la presión de los grupos de adolescentes. A menudo, el consumo de alcohol es exaltado como un reto que convierte el abuso en un falso valor.
Hay, además, una cultura que favorece el consumo del alcohol. Además, muchos de los espectáculos deportivos, que tienen por mayoría de público gente joven, tienen como publicidad marcas de conocidas bebidas alcohólicas, y sin ir muy lejos, la selección nacional tiene como patrocinio la marca de cerveza más conocida de la Argentina.





EFECTOS DEL ALCOHOL SOBRE LOS ADOLESCENTES
 
Las investigaciones muestran que los adolescentes que abusan del alcohol pueden recordar 10% menos de lo que han aprendido que los que no toman.
En una encuesta de 1999, el 31% de los estudiantes de noveno grado informó haber estado en un automóvil conducido por una persona que había ingerido alcohol. Casi el 5% de los estudiantes de noveno grado informó haber conducido una o más veces bajo los efectos del alcohol.
De los jóvenes menores de 15 años que perecieron en accidentes automovilísticos en el 2000, el 20 por ciento murió en accidentes relacionados con el alcohol.
Entre los jóvenes de 12 a 17 años que toman alcohol, el 31% tenía niveles extremos de angustia y 39% exhibió problemas serios de conducta.
En 1997, las muertes por suicidio y homicidio representaron casi el 16% del total de muertes entre jóvenes de 9-15 años. El veintiocho por ciento de los suicidios y el 46% de los homicidios pueden atribuirse directamente al alcohol.
En una muestra nacional representativa de jóvenes de 12-16 años, los que tomaban alcohol tenían niveles más altos de presión arterial diastólica que los que no tomaban alcohol.
Los adolescentes que toman alcohol en exceso tienen los mismos riesgos de salud a largo plazo que los adultos que toman alcohol en exceso.
Las jóvenes de 12 a 16 años que toman alcohol tienen una probabilidad cuatro veces mayor de sufrir depresión que las que no beben.
Las adolescentes que toman alcohol tienen niveles más altos de estradiol (un estrógeno) y testosterona que las que no beben. Los niveles altos de estrógeno pueden contribuir a aumento en el riesgo de ciertas enfermedades, incluido el cáncer de mamas. Los niveles altos de testosterona están asociados con un aumento en el riesgo de uso de sustancias controladas.


¿Por qué beben los adolescentes?
Durante la adolescencia, es común que se experimente con el alcohol. Algunos de los motivos por los que los adolescentes beben alcohol o prueban las drogas son los siguientes:
por curiosidad
para sentirse bien, reducir el estrés y relajarse
para no sentirse diferentes
para parecer mayores
por la presión de los amigos
por vencer la timidez, de sentirse independientes
por la identificación con los padres o adultos bebedores
Desde que son muy pequeños, los niños ven mensajes publicitarios con gente hermosa que disfruta de la vida... y del alcohol. Y como muchos padres y otros adultos beben alcohol en reuniones sociales, por ejemplo, ¿beben cerveza o vino durante una cena?, muchos adolescentes creen que el alcohol es inofensivo.


¿Por qué no debo beber alcohol?
Si bien en los Estados Unidos es ilegal beber alcohol antes de cumplir 21 años, la mayoría de los adolescentes tiene acceso a las bebidas alcohólicas. Por lo tanto, eres tú quien tiene que tomar una decisión respecto de las bebidas. Además de la posibilidad de convertirte en adicto, beber alcohol conlleva algunas desventajas:
El castigo es severo. Los adolescentes que beben alcohol corren el riesgo de tener problemas obvios con la ley (es ilegal y podrían arrestarte). Los adolescentes que beben alcohol también tienen más probabilidades de involucrarse en peleas y de cometer delitos que quienes no beben.
Las personas que beben en forma regular suelen tener problemas en la escuela: la bebida puede afectar la capacidad para estudiar y sacarse buenas notas, además de afectar el desempeño deportivo (por la falta de coordinación).
Puedes parecer realmente tonto. La impresión es que la bebida te hace más atractivo, pero los cambios que ocasiona el alcohol en el sistema nervioso pueden llevar a que una persona haga tonterías o cosas vergonzantes, como vomitar o hacerse pis encima. La bebida también produce mal aliento, y a nadie le gusta tener una resaca.
El alcohol pone en riesgo tu salud. Los adolescentes que beben alcohol tienen más probabilidades de ser sexualmente activos y de tener relaciones sexuales sin protección y de manera insegura. Si quedas embarazada o contraes una enfermedad de transmisión sexual, tu vida cambiará — o, lo que es peor, llegará a su fin —. Además, el riesgo de que te lastimes — incluso con lesiones fatales — es más alto si estás bajo la influencia del alcohol. La mitad de todas las muertes por ahogamiento entre varones adolescentes están relacionadas con el uso de alcohol. El consumo de alcohol aumenta considerablemente las posibilidades de que un adolescente termine involucrado en un accidente de tránsito o un homicidio, o de que cometa suicidio.
Los adolescentes que beben también tienen más probabilidades de engordar o padecer problemas de salud. Un estudio realizado por la Universidad de Washington reveló que las personas que consumían normalmente cinco o más bebidas alcohólicas, una detrás de la otra, desde los 13 años, eran más propensas al sobrepeso o a la hipertensión a la edad de 24 años que aquellas que no bebían alcohol. Las personas que continúan bebiendo mucho alcohol durante la edad adulta corren el riesgo de dañar órganos tales como el hígado, el corazón o el cerebro.



El Discurso De Las Drogas Legales Y Las Ilegales, Permitidas Y Prohibidas.

En realidad el tabaco y el alcohol producen la misma dependencia que otras drogas (Marihuana) y además hoy predomina el poli consumo. Esta situación es la que ha pillado por sorpresa ante el nuevo tipo de consumo juvenil dejando sin respuesta y creando alarma social.

El tiempo de ocio para los jóvenes es su “tiempo”, en el que marcan sus horarios y actividades fuera del control paterno y adulto. Es el espacio que consideran reservado a su propia iniciativa, lejos de las miradas del mundo adulto.

La obtención de mayores y mejores condiciones de vida ha ido introduciendo una disminución de las horas, cualquier espacio lúdico está dominado, casi de forma exclusiva por los jóvenes. La noche es el espacio en el que los jóvenes se identifican con su generación, es espacio de los colegas, de los iguales, quizás en el único momento en el que se sienten rebeldes y dueños de sus decisiones y actos.

Estamos ante la generación del conformismo ideológico y el bienestar económico. “El joven actual no puede cambiar nada de esta sociedad solo puede consumir” “La única forma que tienen de incorporarse a la sociedad de los mayores es la noche. Ese es el gran secreto: salir, consumir, gastar, beber, estar en determinados locales” .El alcohol forma parte del tiempo de ocio de los jóvenes y del ambiente nocturno, de la magia de la noche. La presencia del alcohol se acentúa si analizamos las actividades en función de las tipologías de bebedores. Puede asegurarse que existe una clara relación entre el consumo de alcohol y la noche (La frecuencia en salidas nocturnas durante los fines de semana y la hora de regreso a casa. El 80% de quienes beben alcohol de forma abusiva salen todos los fines de semana durante la noche, frente al 50% de los abstemios. Respecto a la segunda variable, a medida que aumenta el grado de consumo de alcohol la hora de llegada a casa es más tardía, ps. Mauricio González).

Se ha producido una generalización de las pautas de ocio juvenil durante los fines de semana. El tiempo de ocio es hoy mayor que el tiempo de trabajo. Lo que en un principio puede ser recuperar un espacio de libertad y una oportunidad de desarrollo, se está convirtiendo en una obligación y en un espacio para consumir.

Con este objetivo la publicidad se está centrando fundamentalmente en los jóvenes, en general, y en las mujeres en particular como grupo, para fomentar el consumo de alcohol, de tabaco y de otros muchos productos de consumo.

Existe además una problematización de los adolescentes y jóvenes. No se les ve como personas en proceso sino como problema sobre el que no se sabe muy bien qué hacer.



El alcohol al conducir


Los accidentes de tránsito representan un grave problema de salud pública y son motivo de preocupación de las autoridades sanitarias de todo el mundo.
En efecto la falta de educación vial tanto del conductor como del peatón, la inobservancia de las reglas de tránsito, el exceso de velocidad y el consumo exagerado de bebidas alcohólicas por conductores y peatones hechos a veces en forma desaprensiva y otras con total ignorancia del riesgo que ello implica. Son las causales más frecuentes de la gran cantidad de casos que se registran en todo el mundo.
Los accidentes de tránsito causan más muerte de jóvenes que los homicidios y suicidios. En estas situaciones, el alcoholismo es la mayor causa de muerte entre los 18 y los 30 años, representando el 32,5% mientras que el 14,8% de las víctimas tiene menos de 17 años.
Sin embargo, la ebriedad no es lo peor. Lo peligroso aparece cuando una persona ha consumido suficiente alcohol para pensar que se encuentra bien, aunque en realidad no sepa bien qué está pasando a su alrededor: es, por ejemplo, cuando alguien cree que está en capacidad de conducir un vehículo o de jugar con un arma. Las estadísticas demuestran claramente la incidencia que tienen las bebidas alcohólicas -cuando son consumidas en exceso- en los accidentes de tránsito o de otro tipo. Además, la relación entre alcohol y enfermedades de transmisión sexual es innegable, pues una persona alcoholizada pierde las inhibiciones y el sentido de la realidad y es capaz de llevar a efecto acciones que de otra manera nunca ejecutaría.
Muchos han sido los intentos ensayados para disminuir y controlar el consumo de alcohol entre los jóvenes, sin demasiado éxito hasta el momento. Normas que prohíben el expendio de bebidas alcohólicas a menores de 18 años o en espectáculos deportivos o en estaciones de servicio son algunas de las disposiciones que se han transformado en letra muerta no sólo porque casi nadie las acata sino, lo que es peor aún, porque nadie las hace cumplir.
Vivimos en una sociedad en la que sobran las excusas para beber. El trabajo educativo tendrá que contribuir a fortalecer la autoestima de los adolescentes y a que comprendan los efectos reales del alcohol y los peligros a que se exponen. Es necesario desechar la comodidad que lleva a no enfrentar el tema con decisión y a dejar las cosas como si se tratara de "travesuras juveniles", cuando en realidad está de por medio, en muchos casos, la vida de los adolescentes.




CONCLUSIÓN


La juventud es una etapa muy importante de la vida en la que hombres y mujeres se van descubriendo en forma espontánea y rápida a ellos mismos. Algunos lo hacen sin grandes tropiezos, avanzando en la formación de la personalidad que les permitirá ser, ya mayores, gente útil a la sociedad de la que formarán parte.
Otros, en cambio, no tendrán tan feliz destino y se verán acorralados por circunstancias poco favorables y a veces tristes. Entre ellos están los alcohólicos predispuestos tempranamente a que esta terrible enfermedad los atrape en esa etapa jovial de sus vidas.
Los caminos que los llevan a vivir experiencias tan desgraciadas son muchos y variados. Pero actualmente el mundo que nos toca compartir está demostrando que el alcoholismo ya se ha instalado con vigor en la juventud, sumiéndola en cruentas circunstancias que, años atrás, estaban reservadas a gente de mayor edad.
También estamos asistiendo a la triste evidencia de que el alcoholismo ya ha dejado de ser una cosa propia y casi exclusiva de los hombres. Hoy son muchas las mujeres que lo padecen y, entre ellas, la franja que incluye a las jóvenes se muestra sin ningún disimulo.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Estratégias de Acción Comunitaria

El hecho de que la comunidad participe de manera activa siendo parte integral de la solución es conocido como acción comunitaria, que es un esfuerzo organizado, sistemático, voluntario y decidido de la población, con el cuál se persigue que la comunidad se involucre en los procesos, se apropie de nuevas tecnologías que sean adecuadas a su medio, y se concientice de su importancia, para poder garantizar la sostenibilidad de los mismos.


        Para poder lograrlo es necesario crear condiciones que promuevan la participación de la comunidad. Una opción para ello es la creación de comités o mesas técnicas que permitan que la comunidad participe en actividades dinámicas: talleres, mesas de trabajo y otros mecanismos de consulta para poder captar sus inquietudes y propuestas para la toma conjunta de decisiones, logrando de esta forma, mayor autogestión e independencia de la comunidad.


Psicología del Mexicano

EL MEXICANO PSICOLOGÍA DE SUS MOTIVACIONES

Santiago Ramírez, ilustra claramente los motivos que nos conducen, y el medio que ha condicionado nuestros actos.

El origen actual surge de una ruptura. La llegada de los españoles escinde la consciencia del mexicano. Le siembra una nueva cultura a la fuerza y lo mantiene mediante un sistema conductual hacia un fuerte arraigo espiritual. El mexicano producto del choque de culturas es el mestizo. Allí se encuentra un origen y causa. El padre español es irresponsable, pues tan sólo utiliza a la india para su placer. Él tiene que importar una mujer peninsular que se mantenga dentro de su canon social y cultural; alguien verdaderamente espiritual. El niño mestizo forma inconscientemente un odio latente hacia la imagen paterna, quien distingue como un objeto total de agresión. Se apega entonces a la madre, objeto total a la que desarrolla una ambivalencia crucial. Se le ama por otorgarle amor al alimentarlo con sus pechos, pero su se le odia también, por no ser fuerte, por dejarse dominar por el padre. Entonces se hace uso de varios mecanismos de defensa: la negación (niega su pasado para protegerse de recordar); la compensación (mantiene una imagen de violencia heredada del padre para ocultar su flaqueza); la proyección (ve en los demás los defectos que no quiere ver sí mismo); la identificación (no encuentra identidad original e imita).

El mestizo mantiene otro mecanismo de defensa que lo estigmatiza fuerte. El de aislamiento. Sabe que nunca llegará a ser español; pero, también niega su parte indígena. Así le es recíproco por parte de los españoles y los naturales. El sólo tiene un camino, el progreso; y el progreso es ser como el padre aunque lo odie. Aprende a ser como él, lo imita. La imagen del padre ha de ser fundamental durante toda su historia. Tratará de repararse con una máscara, el machismo. Aunque el machismo es de carácter meramente varonil y con esto se crea que se excluye a la mujer de la historia, no es así, ya que el machismo lo juegan los dos sexos. El macho necesita de una mujer sumisa, abnegada; estereotipo por demás cansino de la ambigua madre mexicana.

Propone, la teoría de reparación. El mexicano estigmatizado por el mestizaje, moldea su incosciente colectivo. El padre, clave medular, aparece con diferentes significantes. Primero es dios, dador de vida, de amor; pero, a cambio, pide sacrificios, cuando llegan los españoles encuentran que su dios –al contrario del suyo- se sacrificó por los hombres. Este detalle significativo, hace que encuentren afable el nuevo dios y lo adopten a la par. Pero, es a la vez símbolo de la conquista y provoca conflicto espiritual, el único refugio o salida alternativa, es la madre, la virgen de Guadalupe.

La imagen de padre que prevalece, es la del español. Padre sin calor. Se le odia, al no querer recordarlo, se trata de ser como él. Santiago Ramírez menciona a los franceses como símbolo posterior del padre; símbolo de carencia cultural. Ellos son la parte refinada de Europa, que sí se quiere. Después los Estados Unidos, aunque, ellos primero pasan por el rol de hermanos al ser a la par de nosotros, emancipados del yugo europeo; después, se convierten en ideal, en estereotipo. Se les ataca como a todos los padres con el mecanismo de reacción-formación.

Somos la parte baja lumbar de su anatomía. Así nos consideramos y deseamos emigrar hacia la cabeza. No encontramos satisfacción a lo primario, el comer. Escalamos hacia el sueño esperanzador, la frontera. La odiamos, pero una vez cruzada, ser vuelve fuerza que impele y niega lo que está detrás.

El mexicano, entonces, repara con agresión y repite su más temible máscara para no ser víctima, otra vez. Niega, con su valemadrismo, las partes oscuras de su pasado y así, introyecta sufrimiento a su inconsciente colectivo.

Al aplicar las teorías clásicas de la psicología –como el magistral trabajo de Santiago Ramírez- podemos encontrar formas de explicación al origen y conducta psicológica del mexicano.

La teoría de Jung sobre los arquetipos, encaja perfectamente en la creación de símbolos que proyectan la personalidad colectiva del mexicano. La virgen de Guadalupe, que no es sino la continuación españolizada de la madre Tonantzín. Se continúa así la satisfacción de símbolo materno deificado. El chauvinismo que sembró Porfirio Díaz en su afán de unidad nacional. Y en la actualidad, la creación indiscriminada a corto plazo de estos arquetipos es asombrosa.

Alfred Adler nos habla del complejo de inferioridad natural en el ser humano. El mexicano trata de compensar, de sobrecompensar al crear arte y entonces sublima. A parte de la posición general de la inferioridad, el mexicano tiene inculcado el complejo en la sociedad. Tanto se lo dijeron que pasó a formar parte del ideario colectivo. Su estado tiende a la neurosis y fantasea con logros, los cuales, no trata con empeño de alcanzarlos.

B.F. Skinner nos dice que la conducta del ser humano puede estar condicionada por el estímulos y reforzadores. El mexicano ha sido condicionado por la opresión, la manipulación, el engaño. El ambiente le ha propiciado ostracismo. Se le imponen religión y cultura, que tiene que acatar a base de estímulos económicos que le permitan sobrevivir. Se le inculcan ideas independentistas y revolucionarias que son estimuladas por el sentimiento de envidia y reivindicación. Actualmente, no sólo en el país, el consumismo condiciona al ser humano a ser egocéntrico y materialista. El mexicano ha sido moldeado por la historia y ésta ha sido manipulada por intereses individuales.

J. Santiago S. Astrapé N.

Parte de la Psicología Ambiental

Medio Ambiente:
     Se entiende por medio ambiente o medioambiente al entorno que afecta y condiciona especialmente las circunstancias de vida de las personas o la sociedad en su conjunto. Comprende el conjunto de valores naturales, sociales y culturales existentes en un lugar y un momento determinado, que influyen en la vida del ser humano y en las generaciones venideras. Es decir, no se trata sólo del espacio en el que se desarrolla la vida sino que también abarca seres vivos, objetos, agua, suelo, aire y las relaciones entre ellos, así como elementos tan intangibles como la cultura. 
El Día Mundial del Medio Ambiente se celebra el 5 de Junio.


Educación Ambiental.
     Es la educación orientada a enseñar cómo los ambientes naturales funcionan y en particular como los seres humanos pueden cuidar los ecosistemas para vivir de modo sostenible, minimizando la degradación, la contaminación del aire, agua o suelo, y las amenazas a la supervivencia de otras especies de plantas y animales.
     La palabra "educación ambiental" fue definida por primera vez por el Dr. William Stapp de la Universidad de Michigan en 1969. Además de concientizar a la población a través de la educación, muchos gobiernos buscan solución a la agresión ambiental con las energías alternativas, las cuales aprovechan los factores ambientales y no crean alteraciones de medio. Nicholas Smith-Sebasto establece que la educación ambiental se compone de cuatro elementos constituyentes:
  • Fundamentos ecológicos
  • Concienciación conceptual
  • Investigación y evaluación de problemas
  • Capacidad de acción 

Impacto Ambiental.
     Por impacto ambiental se entiende el efecto que produce una determinada acción humana sobre el medio ambiente en sus distintos aspectos. El concepto puede extenderse, con poca utilidad, a los efectos de un fenómeno natural catastrófico. Técnicamente, es la alteración de la linea de base (medio ambiente), debido a la acción antrópica o a eventos naturales.
     Las acciones humanas, motivadas por la consecución de diversos fines, provocan efectos colaterales sobre el medio natural o social. Mientras los efectos perseguidos suelen ser positivos, al menos para quienes promueven la actuación, los efectos secundarios pueden ser positivos y, más a menudo, negativos. La evaluación del Impacto Ambiental (EIA) es el análisis de las consecuencias predecibles de la acción; y la Declaración del Impacto Ambiental (DIA) es la comunicación previa, que las leyes ambientales exigen bajo ciertos supuestos, de las consecuencias ambientales predichas por la evaluación.


Impacto sobre el Medio Natural.
     Los impactos sobre el medio natural de las actividades económicas, las guerras y otras acciones humanas, potenciadas por el crecimiento demográfico y económico, efecto negativo. Suelen consistir en pérdida de biodiversidad, en forma de empobrecimiento de los ecosistemas, contracción de las áreas de distribución de las especies e incluso extinción de razas locales o especies enteras. La devastación de los ecosistemas produce la degradación o pérdida de lo que se llama sus servicios naturales.


miércoles, 26 de octubre de 2011

Psicologia Comunitaria

PSICOLOGIA COMUNITARIA: ORIGEN, CONCEPTO Y CARACTERISTICA.


ALIPIO SÁNCHEZ VIDAL.
Departamento de Psicología Social. Universidad de Barcelona.



En las líneas que siguen intentaremos capturar, en un espacio relativamente reducido, algunas de las ideas y características básicas que definen a la Psicología Comunitaria (PC) como concepto teórico y como campo de intervención. Precederemos el intento con una contextualización socio-histórica de sus orígenes y lo cerraremos con una mínima bibliografía seleccionada. Por razones de agilidad y digeribilidad obviaremos las referencias bibliográficas, salvo algunas excepciones aconsejables. Debemos reconocer, no obstante, las aportaciones enriquecedoras de personas ligadas al grupo de trabajo de Psicología Comunitaria (PC) y de los propios estudiantes de Psicología Comunitaria de esta Facultad.

1. Orígenes: la salud mental comunitaria

Aunque existen raíces y precedentes, la PC cristaliza institucional y académicamente en Estados Unidos, en la década 1960-70, ligada al campo de salud mental (SM). La historia y prehistoria del movimiento comunitario estadounidense está suficientemente detallada en varios libros (como el de Levine, 1981) y capítulos, lo que nos exonera de su relato factual. Nosotros mismos (Sánchez, 1988) hemos intentado sintetizar el cómo y el porqué del surgimiento de la PC.
Por citar algunas fechas, 1963 y 1965 son dos a destacar. En 1963 la Administración Kennedy aprueba la creación mental comunitarios, núcleos básicos e iniciales del movimiento comunitario. En 1965 se reúne en un barrio de Boston un grupo de psicólogos, profesionales de la salud mental que ya trabajaban en la comunidad, para discutir la formación en ese ámbito. Acaban, sin embargo, con una propuesta mucho más amplia y cuasi-revolucionaria que asigna al psicólogo el papel de agente de cambio social y conceptualizador participante en las transformaciones comunitarias y que es apropiadamente denominada Psicología Comunitaria.


En el surgimiento de la PC, vienen a concurrir una serie de fuerzas y factores (técnicos, profesionales y sociopolíticos) que habían ido madurando dentro del contexto de al aplicación de la Psicología, posterior a la Segunda Guerra Mundial, y del activismo e intervencionismo de los científicos sociales auspiciados por el momento histórico de ebullición y apertura al cambio social de los años sesenta. Por un lado, se vivencia la insuficiencia del modelo médico-clínico de enfermedad y del hospital, su eje maestro, para entender y solucionar no sólo muchos de los problemas de salud mental, sino las nuevas patologías psicosociales (drogas, marginación, violencia, desintegración familiar, etc.) resultantes de las profundas dislocaciones y desintegración social acompañantes de los cambios tecnológicos y sociales en curso. Añádanse el desencanto de la psicoterapia para cumplir las expectativas generadas inicialmente y la imposibilidad de alcanzar por ese método a todos los necesitados de ayuda psicológica (especialmente a los más marginados: la psicoterapia ha sido siempre un valor y práctica de las clases mdio-altas).
El rol del psicólogo es replanteado, no sólo para trascender los estrechos límites fijados por la jerarquía médica en los hospitales psiquiátricos, sino también para definir su participación en la crisis y cambios sociopolíticos en marcha dentro de los diversos ámbitos en que trabaja: salud, educación, justicia, bienestar social, etc. Esto, unido al creciente intervencionismo de la profesión psicológica, la demanda creciente de la calidad de vida y la necesidad de reconocer los problemas sociales emergentes, prevenirlos y darles solución sobre el terreno en vez de estudiarlos y hablar de ellos en arcanas cátedras y laboratorios, produce un acercamiento a la comunidad y un replanteamiento de las estrategias tradicionales del trabajo psicológico.


También en Latinoamérica se ha desarrollado un poderoso movimiento comunitario con comunidades con el del vecino norteño, pero también con diferencias notables, como una base teórica más psicosocial y una mayor orientación más política que técnica y de salud mental (ver Rivera y Serrano, 1988).
La corta historia del movimiento comunitario en España está aún por escribir. Por lo que conocemos indirectamente, parece que el movimiento prende de engarce, en la década de los setenta, de las inquietudes sociales -y el compromiso político- de los psicólogos recién titulados con las posibilidades, abiertas en los sistemas de prestación de servicios o iniciación de nuevos proyectos autogestionados, en el contexto de influencias como: la salud pública, la antipsiquiatría británica o italiana, el movimiento pedagógico freiriano, los centros de servicios sociales y salud ligados a los ayuntamientos, las tradiciones reivindicativas y autogestionadas de los movimientos urbanos y asociativos etcétera.
No deben olvidarse tampoco, a nuestro entender, las raíces socioestructurales de estos acontecimientos: la industrialización y desarrollo de los sesenta generan posibilidades de diferenciación social mucho mayores (así aparecen los grupos sociales marginados y descolgados) y unos cambios socioculturales profundos (aumento de la competitividad, individualismo, disminución de la solidaridad y del rol de los grupos sociales primarios, instauración de los valores del éxito frente a la realización personal o la afiliación, etc.) que plantean problemas adaptativos dramáticos a grandes grupos de población -emigrados, parados...-, sobre todo en los cinturones urbanos de las ciudades donde, no por casualidad, se inician muchos de los nuevos programas. La emergencia de las primeras promociones de psicólogos a principios de los setenta y de los ayuntamientos democráticos en 1977 son también condicionantes coadyuvantes importantes. 

2. Psicología Comunitaria: definición y modelos teóricos

En este punto abordaremos la parte teórica de la PC.
Lo haremos desde una perspectiva desarrollista o de recursos, frente a otra, complementaria, residualista o marginalista, de prestación de servicios. No entraremos aquí en la discusión de la interrelación y asunciones de cada postura, nos limitaremos a constatar que existen, son básicamente distintas y que, probablemente, cada una es por si sola insuficiente, por lo que, aun adoptando la opción general desarrollista, recogemos algunos elementos de su complementaria marginalista. 


Reconocemos también que no es fácil codificar conceptualmente la PC por haberse definido el campo primordialmente a través de la acción y no de la teoría, casi siempre muy descuidada, lo que hace este empeño tanto más necesario. Lo que sigue es un modesto y breve intento de definir sistemáticamente la PC como campo teórico e interventivo autónomo, diferenciado de otros campos psicológicos, sobre todo del clínico.
A partir de nuestra propia elaboración (Sánchez, 1988; págs. 136-139) que enlaza bastante con -entre otros- Rappaport (1977), definimos la Psicología Comunitaria como un campo de estudio de la relación entre sistemas sociales entendidos como comunidades y el comportamiento humano y su aplicación interventiva a la prevención de los problemas psicosociales y el desarrollo humano integral, desde la comprensión de sus determinantes socioambientales y a través de la modificación racional (consciente y generalmente planificada) de esos sistemas sociales, de las relaciones psicosociales en ellas establecidos y del desarrollo de (la) comunidad. 


No entramos a aclarar el sentido de los 11 conceptos señalados, que nos darían la clave del contenido de la definición, pero ocuparían el resto de estas páginas. Destaquemos, eso sí, los temas fundamentales de la PC: el desarrollo humano (el tema psicológico, el output a producir) y el cambio social en dirección comunitaria (el tema social implicado en el adjetivo comunitario del concepto de PC). El fin básico de la PC es promover racional e informadamente el segundo para obtener el primero desde la comprensión de su mutua relación. Desde la perspectiva amplia de la Psicología, en PC nos interesan las personas en lo que tienen de común o compartido (problemas y recursos), no en lo diferencial o único, que centra el quehacer de otras ramas psicológicas y personológicas.

A partir de aquí, la PC podría caracterizar- se en cuatro apartados que la definirían, por sí misma y diferencialmente, respecto del campo psicológico-clínico, tanto en su vertiente teórica como interventiva:

A. La idea de (la) comunidad.
B. Los modelos teóricos diferenciados.
C. Los objetivos de la intervención
D. La intervención misma en cuanto a contenidos (o métodos) y estilo (o proceso).
Los dos primeros puntos forman la parte teórico-conceptual y se tratan a continuación. Los dos últimos, la parte operativo o interventiva y van en el punto siguiente. 

A. (La) comunidad

Parte central, como substantivo o adjetivo, de todo el trabajo e ideario comunitario; su significado y papel en la PC dista de estar claro. Como tema complejo, que rebasa con mucho el tono y extensión de estas líneas, vamos sólo a tratar aquí algunos puntos básicos sobre la comunidad remitiendo al lector al capítulo 2 de nuestro libro y a la bibliografía allí citada para una ampliación del tema.
Generalmente, comunidad significa dos cosas expresadas por su uso substantivo (la comunidad) y adjetivo de otro nombre (la Psicología en este caso). Lo primero se refiere a un lugar y grupo social que lo puebla, percibiéndose como una unidad social interdependiente y diferenciada frente a otras y cuyos miembros desarrollan sentimientos de pertenencia o comunidad y mantienen relaciones e interacciones estables. Por ejemplo: un barrio o un pueblo X (como algo singular). 


Comunidad, como adjetivo, se refiere a esas interacciones, elementos y lazos comunes (incluyendo el sentido psicológico de comunidad o pertenencia, opuesto a la marginación o desarraigo personal) compartidos generalmente, pero no siempre, por razón de vecindad. Es decir, pueden darse lazos y relaciones comunitarias entre personas que no viven juntas, pero comparten una cultura o idea (el judaísmo), aunque esto sea excepcional. 


¿Qué papel tiene (la) comunidad en PC? Simplificando mucho, uno doble en nuestra opinión:
Designa el lugar u objeto físico y social de la intervención que no son individuos, como en la Psicología clínica o individual, sino una asociación supraindividual y supragrupal, pero infrasocial (es decir, hay un nivel superior de interacción no psicosocial y comunitario, sino social, formado de comunidades).
Dos notas adicionales a este respecto: En PC también se interviene sobre otros tipos de sistemas sociales de carácter primordialmente no comunitarios, como las instituciones o las organizaciones. 


Se trabaja además sobre poblaciones (como los pacientes de SIDA o los parados) que no se definen por sus relaciones sociales (es decir, no constituyen un sistema social) ni por ser una comunidad, sino por compartir una característica demográfica o física. Esta forma de trabajo es similar a la de salud pública, más demográfica que propiamente comunitaria.
La PC trabaja en la dirección de incrementar el sentido de comunidad y la integración social «fortalecer el tejido social», en terminología cercana) de individuos y grupos y no en la de su desarticulación o descontextualización social. Diríamos que se trabaja con un ojo puesto en los grupos o comunidades marginados y el otro en la sociedad general corno marco de referencia y eventual conexión.
Esta última idea enlaza, a su vez, con una tercera referencia del uso de comunidad en PC: la ya citada pérdida u ocaso de comunidad operadas en las sociedades modernas en conexión con el progreso económico y tecnológico. Además del obvio papel explicativo que este concepto tiene sobre el nacimiento de los movimientos comunitarios y los problemas sobre los que se trabaja (ligados al desarraigo personal y la desintegración social), ayuda no poco a entender las estrategias de reconstrucción comunitaria (apdo. D) y el trasfondo ideológico y humanístico de la PC.
Obviamos aquí la distinción de Tonnies entre comunidad y asociación. Baste decir que desde esa distinción sociológica importante, pero limitada, descuida un cuarto aspecto de lo comunitario que la praxis cotidiana y no pocos estudiosos han señalado como fundamental: la distribución de poder en la comunidad y las líneas de agregación y asociación social marcadas, no por ideas comunitarias o afiliativas, sino por los intereses y las ideologías políticas como factores clave (junto a los precedentes) para entender y trabajar en la comunidad. Aspectos que remiten a marcos teóricos-ideológicos distintos y complementadores como los marxistas o la acción social. 

B. Modelos teóricos en PC

Se trata de conceptos y modelos teóricos distintos de los de la Psicología individual -puesto que el objetivo de intervención es social o psicosocial- que permiten explicar los problemas sobre los que se interviene, entender el contexto comunitario en que se dan y servir de guía operativo para la intervención. En parte adaptados de otros campos y disciplinas, son, en general, formulaciones emergentes -como la propia PC-. Aquí daremos sólo una guía general sin tratar de describir modelos concretos, lo que ya se ha hecho, en parte, en Caplan (1978), Gibbs, Lachenmeyer y Sigal (1980), o Rappaport (1977).
Para mayor claridad dividimos los modelos en (básicamente) analíticos y operativos, aunque en PC casi todos los modelos tienen un importante componente operativo, al tratarse de un campo de acción. Los primeros especifican conceptualmente las ideas centrales del campo citadas en la definición (comunidad, desarrollo humano etc.) ayudando a su descripción, comprensión o explicación. Los modelos operativos ligan el desarrollo psicológico y la prevención con el cambio social, señalando, por tanto, estrategias genéricas de actuación para obtener aquellos desde éste. Los modelos analíticos sirven para entender o analizar; actuar; los operativos, para actuar. En un campo interventivo como éste, están, por tanto, interrelacionados.


B. 1. Modelos analíticos. Podrían clasificarse en globales y psicosociales. Los primeros describen el marco global o macrosocial del desempeño comunitario. Entre ellos pueden citarse el de (la) comunidad (ya tratado) y el sociológico de los problemas sociales (Merton y Nisbet, 1976) como esquema que liga las transformaciones sociales y estructurales -ya citadas en el punto primero- con los efectos psicosociales, objeto central de la intervención comunitaria.
Los modelos psicosociales se inscriben en el nivel meso-social, propio de la PC, ligando los dos términos básicos del campo: individuo y sistema social o comunidad y destacando uno u otro aspecto de este nivel. Los más apropiados para la PC serían: los ecológico-socíales, adaptativos, interactivos y transaccionales -que se centran en la interacción de individuos y entornos sociales- y los sistémicos, dentro de los sistemas en general.
También se incluirían aquí conceptos (que no teorías o modelos) como los de es apoyo social.


B. 2. Modelos operativos. Entre los modelos que guían la intervención podrían citarse el de prevención (procedente de la salud pública), el de la competencia o habilidades sociales (básicamente individual, pero susceptible de uso grupal) y los de acción social (marxistas, sistémicos, autogestionados, organizativos, etc., basados en la acción solidaria desde abajo para redistribuir el poder).
Podríamos incluir también aquí el modelo de los suministros de Caplan y otros modelos de desarrollo humano, sean educativos o psicosociales.
3. Intervención comunitaria: objetivos, contenido y estilo

En este punto abordaremos los apartados C y D, que describen la parte interventiva de la PC (lo que hace) complementando los apartados previos que la definían conceptualmente (lo que es). El apartado C se centra en los objetivos y funciones generales de la intervención comunitaria (IC); el D, en los contenidos y, sobre todo, en su estilo o proceso. Con ello quedan cubiertos los parámetros básicos (objetivos, métodos y estilo interventivo y relacional) que distinguen toda actuación o intervención sistemática. 

C. Objetivos y funciones de la IC

Los objetivos concretan evolutiva o psicosocialmente el fin genérico del desarrollo humano, citado como meta global de la PC que varía según distintas ideologías valorativas o técnicas, aunque con cierta frecuencia estas distintas posturas reflejan tanto diferencias de vocabulario, adscripción profesional o doctrinal, como auténticas discrepancias respecto a lo perseguido. Las funciones -no tan claramente diferenciables, según se mire, de los objetivos- marcarían las dimensiones o formas básicas de funcionamiento de los métodos interventivos usados para alcanzar esos fines. Intentaremos ser breves, a la vez que sistemáticos.
C. 1. Objetivos o metas comúnmente reconocidos de la IC incluyen:
˙ Salud mental positiva (Jahoda, l958; véase también Sánchez, 1988) que pretende trascender los conceptos médicos de base (enfermedad) a través de su complemento positivo, la salud.
˙ Calidad de vida cercana al concepto anterior, pero enfatizando los componentes subjetivos y cualitativos, dinámicos y cotidianos, frente a los meramente cuantitativos, objetivos y estructurales, así como los aspectos ecológico-ambientales y su percepción psicológica. 


˙ Competencia, una idea en principio individual y de procedencia netamente anglosajona que subraya el crecimiento a través de la acción y dominio del entorno, frente a la autorrealización y la afinación social.
˙ Otras dos ideas emergentes como objetivos serían la del sentido (o sentimiento) psicológico de comunidad o pertenencia e interdependencia social (Sarason) y la de dotación de poder o fortalecimiento (empowerment) propuesta por Rappaport y centrada directamente en el poder, real y percibido, de controlar la propia vida y la del entorno social que nos codetermina. Este objetivo de fortalecimiento pretende ser una alternativa diferenciada a las metas deficitarias (prevención) y centradas en la salud, situando el quehacer comunitario en torno al eje formado por el poder psicológico y político y sus relaciones (retomadas en D). 


C. 2. Funciones o dimensiones básicas de la IC serían, siguiendo nuestra propia propuesta (Sánchez, 1988, capítulo 8) y desde el polo más clínico al más comunitario. 


1. Prestación de servicios humanos directos (distintos de los servicios económicos, con propósito lucrativo) alternativos a los clínico- psicológicos tradicionales al hacerse: desde una perspectiva de optimización de la mano de obra técnica y con criterios poblacionales (no individuales), sociales (prioridad de marginados y desfavorecidos) y comunitarios (cercanía a la comunidad, trabajo desde abajo, intención potenciadora, etc.). Este es el polo más cercano a la opción marginalista, no desarrollista, de trabajo comunitario antes citado. Ejemplos: intervención de crisis o educación de adultos y complementación escolar. 


2. Desarrollo de recursos humanos (diferente, aunque con algunas comunidades, del área recursos humanos en el campo industrial, que es, en general, un eufemismo de la gestión del personal en organizaciones industriales). Se parte de la asunción de que toda persona y colectivo humano tiene recursos y potencialidades -desarrollables, por tanto- que pueden ser usadas para el propio desarrollo o para resolver problemas sociales, así como de la postura de no aceptar lo existente como definitivo, sino como punto de partida de algo positivo que puede ser y aún no es.
Se trata básicamente de reconocer, descubrir y potenciar esos recursos (por ejemplo: liderazgo, información relevante, afecto o capacidad de ayuda), sea directamente (para conseguir objetivos de desarrollo personal o comunitario como en la auto-ayuda) o indirectamente, usando la capacidad de ayuda de algunos para resolver los problemas de otros a través de estrategias escalonadas, como la consulta o el apoyo a paraprofesionales. La escuela de padres para mejorar sus propias capacidades socializadoras (desarrollo de recursos directos) y el funcionamiento escolar, social y personal de sus hijos (desarrollo de recursos indirectos) ilustra bien esta función. 


3. Prevención. Función clásica de la IC usada, sobre todo, en el campo de la salud en sus variantes primaria, secundaria y terciaria (prevención propiamente dicha, tratamiento y rehabilitación/resocialización) o genérica (global) y específica (ligada directamente al fenómeno a prevenir). La educación para la salud mental es un claro ejemplo; la intervención en crisis, otro. 


4. Reconstrucción social y comunitaria: dimensión que contrarresta la desintegración social y familiar ya citada como origen de muchos problemas comunitarios. Las comunidades terapéuticas; los centros y familias de acogida; los grupos de ayuda o, en un nivel más global, la creación de redes de apoyo, ilustran esta función. 


5. Cambio social y comunitario. La función más genuinamente comunitaria y la más ambiciosa -en términos de objetivos y cobertura poblacional- según muchos, pero la más infrecuentemente practicada por razones obvias. Incluye, en esencia, la modificación de los sistemas sociales existentes o la creación de otros nuevos en todas sus variantes conceptuales y operativas: acción social desde abajo (ejemplificada por la organización de la comunidad), desarrollo de comunidad, cambio institucional, creación de programas, desarrollo organizacional, etcétera.

D. Contenido y proceso de la intervención.

En cuanto a la intervención misma, la PC se puede caracterizar como algo diferenciado, tanto por los métodos, técnicas o estrategias usados (contenidos de la intervención: el qué) como respecto al estilo o proceso a través del cual se hacen llegar esos contenidos a los sistemas e individuos objeto de la intervención (el cómo). Para algunos es ese estilo (que ocupa la mayor parte de este apartado) lo más definitorio de la PC. Nosotros creemos que, sin restarle importancia, la PC posee -y debe desarrollar en lo posible- unos contenidos o métodos interventivos que le dan parte de su identidad interventiva propia. Sin ellos quedaría como un enfoque complementario de -y quizá englobable en- las disciplinas inteventivas ya establecidas.
D. 1. Contenido: métodos y estrategias. Simplemente nombraremos varios de los métodos más conocidos y característicos de la PC, según la terminología al uso no unificada (a veces métodos similares tienen nombres distintos según la tradición que los ha generado). Para una descripción de ellos referimos al lector a: Caplan (1978), Costa y López (1986), Gíbbs y otros (1980), Heller y Monahan (1977 y 1984), Martín, Chacón y Martínez (1983) o Sánchez (1988).


Métodos y estrategias distintivamente comunitarias serían: consulta (apoyo de profesionales y paraprofesionales); intervención de crisis, uso de paraprofesionales y voluntarios; ayuda mutua; organización del apoyo social; educación y promoción de la salud; análisis institucional; creación y diseño de entornos; desarrollo organizacional y diseño de programas; abogacía social; comunidades terapéuticas (y otras); desarrollo de comunidad y rehabilitación urbana y organización de la comunidad.


Dos notas:
1. Algunos de estos métodos contienen junto a los psicosociales otros aspectos técnicos distintos. Por ejemplo, la rehabilitación urbana tiene un fuerte contenido arquitectónico; pero también otras vertientes psicosociales.
2. Otros métodos, como el desarrollo organizacional, son compartidos con otras disciplinas adquiriendo su carácter comunitario sólo cuando son usados en el marco de los objetivos y filosofía interventiva (estilo) comunitarios, por ejemplo, el desarrollo de organizaciones o programas de servicios sociales o salud mental. 


D. 2. Proceso: el estilo 0 perspectiva interventiva.

Caracterizado, en buena parte, por el tipo de relación establecida con el objeto de la intervención (la comunidad) y las relaciones (y roles) definidos para las distintas partes implicadas en el proceso interventivo, así como las estipulaciones contractuales (quién hace qué, cómo y cuándo; quién da y quién recibe; quién determina los objetivos, etc.) implícita o explícitamente establecidos. 


El estilo o proceso interventivo comunitario no podría distinguirse del clínico-psicológico 14 puntos elaborados con las aportaciones -entre otros- Bloom (1984); Goodstein y Sandler (1978) y Rappaport (1977) que resumiremos a continuación. Las posiciones están a veces sobresimplificadas o extremadas para subrayar la diferenciación respecto del enfoque clínico-psicológico. El cuadro real no es blanco-negro y contiene, naturalmente, matices y hasta comunalidades con el clínico. Las letras Co entre paréntesis indican el enfoque comunitario, y las CI, el clínico. El enfoque interventivo comunitario es, frente al clínico: 
1. Positivo, de recursos, potencialidades y codirección, frente al negativo, patológico o defícitario (C1).
2. Integral, holista o comprensivo (Co), cubriendo todos los aspectos relevantes de la problemática y desarrollo humano (y de la comunidad o poblaciones normalizadas) frente al enfoque unidimensional, fragmentado, o centrado en un solo aspecto (salud, educación, etc.) (CI). Implicaciones serían: trabajo interdisciplinar y coordinación e integración de servicios (punto 10).
3. Maximiza la participación, control y protagonismo de la comunidad, en tanto que en el CI el protagonismo es del científico técnico que diagnostica y prescribe soluciones (modelo médico), limitándose la otra parte a seguirlos pasivamente (paciente) sin contemplarse la dimensión participativa. Esto implica:
4. Relaciones más ígualitarias, simétricas o coordinadas entre ayudador y ayudado (Co) que la jerárquica, prescriptiva, vertical y subordinada del modelo médico-clínico (doctor paciente). Este marco relacional diferenciado:
a) Es fundamental para el desarrollo humano en función (entre otras cosas) de la atribuciones sociales realizadas: internas en la relación igualitaria, frente a las atribución externas en las prescriptivas (el sentido de potencia o poder psicológico aumenta en el ayudado, en primer caso, y en el ayudador en el segundo).
b) Implica una redistribución de poder y,
c) Una redefinición del rol profesional resaltando más la autoridad técnica (o la solidaridad igualitaria) del interventor que la autoridad jerárquica adscrita exteriormente.
5. Promociona la integración social y sentido de comunidad de individuos y colectivos (Co) frente al servicio individualizado, social e institucionalmente segregado (CI) que no considera la dimensión socio-integradora (segundo sentido de la normalización social).
6. Es proactivo y preventivo, actuando antes de y hacia delante desde la causa u origen (Co); no retroactivo, reparador, actuando después de y hacia atrás desde la consecuencia o resultado (modelo terapéutico-clínico)
7. Activo, de búsqueda de la demanda y el problema (algo así como un marketing social) acercándose al contexto en que se produce (Co); no pasivo, de espera (CI) y, en consecuencia.
8. De acercamiento a la comunidad o contexto social concreto (trabajo en la comunidad) y no en instituciones o centros socialmente segregados y distantes de la comunidad como el hospital (otra forma de indicar el servicio primario o primero -desde el problema o demanda).
9. Estilo flexible -en función de las demandas-, utilizando estrategias escalonadas, indirectas o de intermediación con la comunidad (paraprofesionales y voluntarios, intervención de crisis, etc.) que permitan usar los recursos locales (y potenciarlos), extender la ayuda semicualificada dónde y cuándo sea precisa, así como optimizar el uso de los recursos técnicos cualificados. En el enfoque CI la atención es directa, no intermediada y centrada en el servicio específico.
10. Multidisciplinar, funcionalmente integrado a partir de objetivos comunes de intervención (interdisciplinar) y no unidisciplinar (C1).
El conjunto del proceso interventivo comunitario implica además una serie de modificaciones sustanciales respecto del clínico:
11. Evaluación o análisis globalizados de las demandas o problemas de la comunidad (o contexto social en que se dan) y los recursos para su solución (Co) frente a la evaluación -diagnostica y terapéutica- individualizada (CI.
12. Planificación, diseño y organización global (territorializada o ceñida al contexto organizativo o social específico) de la intervención y los servicios derivados (CI); inexistente en CI.
13. Una perspectiva temporal de largo plazo, tanto en cuanto a la realización y obtención de resultados del programa como en cuanto a la visión estratégica precisa para introducir y llevar a cabo un programa en un contexto social con unas dinámicas y estructura de poder dadas. Algo inexistente en la CI (básicamente; en la intervención terapéutica puede haber una cierta perspectiva temporal y estratégica).
14. Si la intervención fructifica, se da una transferencia de poder, capacidad y conocimientos desde el interventor (que inicia y cataliza la acción desde una posición de autoridad al principio) hacia el grupo social o comunidad. Esta transferencia resulta en una autonomización competencias, autogestiva y autodirectiva de la comunidad y la prescindibilidad del inventor. Este proceso puede observarse en las experiencias exitosas de desarrollo de comunidad, organización comunitaria o ayuda mutua, y es esencialmente dispar de los procesos clínicos. 


Cada uno de estos puntos es susceptible de desarrollo e ilustración. Reflejan simplemente un inventario sistemático e inicial desarrollable en otro contexto.
Finalmente -y de modo igualmente simplificado y cuasitelegráfico- citamos algunas asunciones valorativas básicas al estilo interventivo comunitario que podrían destacarse en relación a la definición y cometidos ya sugeridos. 


1. El poder psicológico (sentido o locus de control en otras terminologías) es fundamental para el desarrollo de las personas (y su carencia para la frustración de ese desarrollo y la generación de problemas).
2. La distribución de recursos sociales y poder político son también esenciales para este desarrollo, al ser:
a) La base de la comunidad social (sin compartir el poder en un sistema social difícilmente podremos sentirnos parte activa y útil de él).
b) Prerrequisito imprescindible del poder psicológico: sin participar en las decisiones que afectan a nuestras vidas, difícilmente, no del todo imposible, podremos sentirnos potentes y capaces como seres humanos.
3. El derecho a la diferencia individual o grupal sin sanción social negativa o estigmatizadora, siempre que no se dañe a los demás.
4. El compromiso social, o toma de posición, del psicólogo en la intervención en favor de los marginados o desposeídos, frente a la neutralidad y distanciamiento ético tradicionales.