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miércoles, 5 de enero de 2011

Demonología


La demonología es una rama de la teología que se encarga del estudio, explicación e interpretación de los seres que no son humanos ni Dios. Cuando se dice que es un estudio “sistemático” se entiende que se encarga de todo tipo de seres, tanto aquellos seres buenos que no tienen un círculo de fieles o seres malignos de cualquier tipo.


  • Demonología zoroástrica: para el zoroastrismo se habla de Angra Mainyu, el dios de la oscuridad y eterno destructor de todo lo bueno, se encuentra en lucha permanente con Spenta Mainyu, la fuerza del bien.

  • Demonología judía: el judaísmo nunca ha reconocido oficialmente alguna doctrina o estudio especializado en demonios; aunque es muy posible que algunos de los conceptos de la demonología fueran heredados por el zoroastrismo. El Talmud, por su parte, nos menciona que existen 7,405,926 demonios divididos en 72 compañías.

  • Demonología cristiana: se puede afirmar que la demonología cristiana es un estudio complejo de los demonios tomados de la demonología judía y del Antiguo Testamento; de esta manera, el cristianismo reconoce en los demonios a los ángeles caídos , y, por tanto, la demonología es una rama de la angelología, es decir, el estudio sistemático de los ángeles.

  • Demonología islámica: para el Islam, Iblis (Satanás en el cristianismo) no era en principio un ángel, sino un Jinn (un ser creado a partir del fuego) que, al igual que los humanos, fue dotado de libre albedrío; por lo tanto no se consideraba totalmente bueno o malo. Sin embargo, al rehusarse a arrodillarse ante Dios fue maldecido.
  • Demonología en el Budismo e Hinduísmo: algunas ramas del budismo aceptan la existencia de los infiernos donde los demonios, encabezados por Mara, atormentan a los pecadores y los incitan a pecar. El hinduísmo, por su parte, nos habla de algunos combates entres sus dioses y los adversarios, como es el caso del combate entre Indra y su contraparte Vritra.


Demonios!!!



Los demonios son espíritus malignos responsables de la mayoría de las tragedias humanas. No se les puede confundir con fantasmas pues nunca fueron seres vivientes; para algunas religiones – especialmente para el cristianismo- los demonios son ángeles expulsados del cielo por rebelarse contra los designios de dios. Para otras religiones, los demonios son espíritus elementales que encuentran placer en causar daño y destrucción en todo aquello que represente el bien. Para los antiguos griegos, sin embargo, existían tanto demonios buenos agatodemones o αγαθοδαίμονες y demonios malignos cacodemones o κακοδαίμονες muy similares a la noción de ángeles caídos de la religión cristiana.
A continuación se describen algunos demonios presentes en diferentes culturas alrededor del mundo:

Loogaroos
 En las Islas del Caribe se creía que algunos buitres eran fantasmas de brujas malvadas que habían tenido pacto con el diablo quien las dotó de poderes, pero estaban condenadas a alimentarlo cada noche con sangre fresca de humanos o animales; si no cumplían el diablo bebía de su sangre hasta matarlas. Se piensa que la gran afición de las loogaroos era contar los granos de arena esparcidos en los campos, de esta manera una forma en que los pueblos caribeños intentaron luchar contra ellas era dejando montones de arroz o de arena en sus puertas, esperando que ellas se dedicaran toda la noche a contarlos, así que al amanecer se veían obligadas a volver a su forma humana y abandonar su posible víctima.


Kali

Es la Diosa Hindú de la destrucción, las plagas y la muerte violenta. Su nombre significa “oscuridad” y en algunas ocasiones es considerada como la “fuente del ser”, generalmente se le representa como la mujer del Dios Shiva y aparece bailando sobre su cuerpo caído.


Rakshasas

Dentro del hinduismo son demonios o espíritus malignos que eran hombres malvados en reencarnaciones previas, tenían grandes poderes e incluso podían transformarse en cualquier ser. Se creía que estos demonios eran responsables de perturbar los cementerios, profanar tumbas, aterrorizar sacerdotes, poseer cuerpos. Eran en extremo peligrosos, con sus uñas venenosas y con ellas se alimentan de la carne humana


Kappas

Son demonios que habitan en los ríos y lagos de Japón, se les representa generalmente como seres del tamaño de un niño con cuerpo de rana y cabeza de tortuga. Les gustaba comer carne humana y sólo había dos formas posibles de escapar de ellos: una era alimentarlos con pepino o melón, cuyo sabor preferían por encima del de la carne humana; la segunda manera era haciendo reverencias ante él, de esta manera el Kappa devolvía la reverencia y permitía a su víctima escapar.


Astaroth

También conocido como Ashtaroth, Astarot y Asteroth, según la demonología es el Príncipe del Infierno o el Gran Duque del Infierno. Astaroth pertenece a la primera jerarquía demoníaca junto con Lucifer y Belcebú; preside a más de 40 legiones y es el tesorero del infierno; se encarga de seducir a través de la pereza y la vanidad, y sus engaños se hacen más fuertes durante el mes de agosto. A Astartoth lo acompañan 4 demonios ayudantes: Aamon, Pruslas, Barbatos y Rashaverak. Se le representa generalmente como un hombre desnudo con alas y garras de dragón, además un segundo par de alas con plumas, cabalga sobre un perro y sostiene en una mano una serpiente.


Azazel

No se sabe con certeza, pero posiblemente su nombre signifique “cabra del emisario” o “chivo expiatorio.” En la Biblia sólo encontramos una referencia a este demonio en Levítico 16:8-10 y 16:8-26; sin embargo, en el apócrifo Libro de Enoch Azazel era uno de los 200 Grigori, término utilizado en este libro para designar al grupo de ángeles caídos que cuando bajaron a la tierra fornicaron con mujeres y crearon a los gigantes conocidos como Nephilim. Azael es un demonio importante porque fue quien enseñó a los hombres a elaborar armas para la guerra y a las mujeres a elaborar cosméticos. Con esto creó provocó tanta inquietud a la humanidad que Dios decidió destruir la Tierra entera con un diluvio del que sólo se salvarían Noé, siete parejas de cada especie de animales “limpios” y una pareja de las especies de animales “sucios.”


Belcebú

En la ciudad antigua de Ekron Belcebú era un dios de los ejércitos al que se rendía culto en la antigua ciudad de Ekron, más tarde fue adoptado por la tradición cristiana como una deidad de los ejércitos. Su nombre puede significar “Señor de Zebub” refiriéndose a un lugar desconocido llamado Zebub, o bien “Señor de las Moscas” pues en hebreo zebub quiere decir mosca y es muy probable que los hebreos denigraran de esta manera a los que seguían dioses diferentes a los suyos. Por su parte, para la demonología cristiana Belcebú puede ser un nombre alterno de Satanás o el Diablo, también puede representar un demonio menor; pero a menudo se le identifica dentro de la más alta jerarquía de demonios o ángeles caídos, junto a Lucifer y Astaroth. En las sagradas escrituras es posible encontrar referencias a este demonio en Marcos 3.22, Mateo 10.25 y 12.24.27, y Lucas 11.15.18-19


Belial

Conocido también como Matanbuchus, Mechembuchus o Meterbuchos en escrituras antiguas, Belial proviene del hebreo beli-yá que quiere decir “inútil”. Para las escrituras apócrifas judías Belial era un ser maligno que guiaría a los Hijos de la Oscuridad en las 7 batallas que pondrían fin al mundo; para la demonología cristiana fue un demonio. Belial es también un Príncipe del Infierno que comanda 80 legiones de demonios, creado después de Lucifer y responsable de inducir todo tipo de pecado, especialmente los relacionados con el sexo y la lujuria; controla los elementos terrestres y reina sobre los Demonios de la Tierra. Se le conoce también como el “Señor de la Arrogancia” o “Señor de Orgullo” y se le representa como como un caballero distinguido de aspecto agradable.

Belial (del hebreo beli•yá•, inútil, de belí, no, y ya•`ál, ser provechoso), también llamado Belhor, Baalial, Beliar, Beliall, Beliel, es un demonio proveniente de la mitología hebrea y que aparece en el Antiguo Testamento. Los hombres impíos son considerados los hijos de Belial en el judaísmo.

En los primeros escritos cristianos, Belial era identificado como el ángel de confusion, lujuria y deseo, creado después de Lucifer. Paradójicamente, hay quienes consideran a Belial como el padre de Lucifer y el ángel que lo impulsó a la rebelión contra Yahvé, siendo el primero de los ángeles caídos en ser expulsado.

Desde la Edad Media ha sido considerado un poderoso príncipe de los infiernos, con ocho legiones de demonios a su cargo. Se dice que es un demonio de aspecto agradable y que induce a todo tipo de pecado, especialmente relacionados con el sexo y la lujuria. Se le da el nombre también del "señor de la arrogancia" o "señor de orgullo" (Baal ial).

Para cuando se reanudó la escritura de la Biblia en el siglo I, el término Belial se usaba como un apelativo de Satanás. Por lo tanto, cuando el apóstol Pablo escribió en su serie de contrastes paralelos “¿Qué armonía hay entre Cristo y Belial?” (2 Corintios 6:15), se suele entender que Belial es Satanás, y de hecho la versión Peshitta siríaca traduce así este término. Belial también se dice que nace del nombre Alexander.

Se usa también para designar la cualidad o condición de ser inútil, despreciable y no servir para nada. El término bíblico hebreo beli yá àl se aplica a ideas, palabras y consejos, así como a circunstancias calamitosas y, con más frecuencia, a hombres que no sirven para nada, a hombres de la peor calaña; por ejemplo: los que inducen a adorar a otros dioses; los benjamitas que cometieron el crimen sexual de Guibeah; los hijos inicuos de Elí; el insolente Nabal; los opositores de David, el ungido de Dios; los compañeros ociosos de Rehoboam; aquellos que conspiraron contra Nabot instigados por Jezabel, y, en general, los hombres que provocan contiendas. Indicando que el poder enemigo no volvería a obstaculizar la adoración verdadera de Su pueblo en su tierra, Jehová declaró mediante Su profeta: “Ya no volverá a pasar por ti ninguna persona que no sirve para nada. Enteramente será por cierto cortada”.

Mefistófeles

Mefistófeles o Mefisto, es uno de los demonios príncipes que trabaja bajo las órdenes de Satanás para capturar almas en el infierno. Cabe aclarar que este demonio nunca es mencionado en el Biblia, a pesar de ello algunos escritos apócrifos dicen que fue el segundo demonio que se unió a Lucifer durante la rebelión contra Dios y también el segundo en caer durante la batalla. Su nombre también se asocia con la historia de Fausto, que vendió su alma a Mefistófeles a cambio de sabiduría; de un posible origen griego, Mefistófeles se compone de la partícula negativa μη, φῶς = luz y φιλής=el que ama, por lo que Mefistófeles se refiere a “el que no ama la luz.” Se le representa como un personaje de elegancia y ropas de noble, es extremadamente racional y lo utiliza a su favor para engañar las mentes de los pecadores.


Samael

Conocido también como Ariael, para los judíos Samael era el jefe de Satanás y considerado también como el Ángel de la Muerte, jefe del quinto cielo pero residente en el séptimo cielo. Su nombre es una combinación de palabras que significan “el Veneno de Dios.”

Abadón

Es el “Ángel Exterminador” o “Ángel del Abismo” mencionado en el Apocalipsis 9:11 quien será encargado de encadenar durante 1000 años a Satanás. Su nombre proviene del hebreo Avadon que significa destrucción. Durante la Edad Media, se le consideraba el jefe de los demonios de la Séptima Dinastía que era responsable además por las guerras, las pestes y desastres naturales. A menudo se le identifica con Asmodeo, sin embargo, es una interpretación incorrecta.


Abrahel

En la Edad Media se creía que era una súcubo dedicada a seducir a los pobres de espíritu. Algunos la identifican como la Reina de los Súcubos.


Adralmelek

Dios asirio del Sol, al cual se le sacrificaban niños incendiándolos frente a su altar. Desde luego, al llegar el cristianismo, esta Deidad formó parte de los ángeles caídos y fue derrotado por Uriel y Rafael. Se le representa con pecho y cabeza humanos y el resto del cuerpo de pavo real o de mula. Es el gran ministro del imperio infernal y ministro también de la corte de Belcebú.

Asmodeo

Un demonio que se menciona en el Libro de Tobías, aunque sus orígenes se encuentran en el Zoroastrismo, después es adoptado por el judaísmo y por último pasó al cristianismo. Considerado el maestro de las matemáticas en el infierno, en la Edad Media es identificado con la lujuria y se creía que era amante de Lilith con quien había procreado a todos los demonios. Por último, algunas leyendas decían que Asmodeo era el padre de el gran mago Merlín.



Asrael

Asrael o Azrael es el “demonio de la muerte”; otros nombres comunes para este demonio son Azrail, Ashriel, Azaril, Azriel, Baltazar, y Ozryel. Aunque generalmente es considerado como un arcángel al servicio de Dios encargado de acompañar el alma de los muertos a su destino (una especie de psicopompo), en el Talmud judío aparece a la altura de Satanás.


Baal

En el vocabulario semita Baal significa “señor” o “dueño”. Considerado entre los demonólogos como el General en Jefe de los ejércitos del infierno. Baal era además considerado el gran duque del infierno.

Bael

Demonio de la astucia, el engaño y la mentira, que enseña a los hombres como ser invisibles, ejerce su influencia sobre el Reino Oriental Infernal. Lo encontramos representado con tres cabezas: una de sapo, otra de hombre y la última de gato.

Bitru

Conocido también como Sytr, príncipe del infierno que guía 70 legiones infernales y relacionado con la lujuria. Se le representa con alas de grifo y cuerpo de leopardo.

Mammon

Su nombre proviene del arameo que significa riqueza, algunos lo interpretan como confiado y otros argumentan que significa tesoro. En la Edad Media era considerado el Príncipe de los Tentadores, su símbolo es la injusticia, la ambición y la avaricia. Algunos demonólogos lo consideran el embajador del infierno en Inglaterra

Zaafiel

Demonio perteneciente a los denominados “ángeles de la destrucción”. Hay quienes piensan, sin embargo, que es un servidor de Dios.


Araco

Entre los mongoles es un demonio que arrebata el vino de la inmortalidad y lucha contra el sol y la luna


Asuras

Para el hinduismo, los asuras eran los opuestos a los “Suras”, es decir, demonios maléficos sedientos de poder.


Eschem

Espíritu maligno de los mazdeístas


Gamaliel

En la Kabala era el Señor de la obscenidad.


Golab

Diablo kabalistico responsable de los incendios.


Gundjerik

Para los mongoles y los kalmucos es un diablo de tres cabezas.

Rahu

Demonio hindú, era representado con la mitad de su cuerpo con forma de dragón.

Zabban Geolier

En la mitología árabe era una especie de ángel que se encargaba de atormentar a todos los condenados.

martes, 4 de enero de 2011

7 PECADOS CAPITALES

Los "Siete Pecados Capitales", llamados pecados mortales, son una clasificación de los vicios mencionados en las primeras enseñanzas Cristianas católicas para educar e instruir a los seguidores sobre moralidad.

Curiosamente los 7 Pecados Capitales no son mencionados en la biblia, sino 3 siglos después de que se escribiera el nuevo testamento. Fue en el año 375. d. C. cuando el monje Evagrio Póntico o Evagrio el Monje, también apodado El solitario (345-399),
Fue el autor de la primera lista de pecados capitales que se conoce, denominados por él, vicios malvados. En lugar de siete, como varios siglos después instauró San Gregorio Magno, los pecados nombrados por Evagrio Póntico eran ocho: gula o gastrimargia, lujuria o fornicatio, avaricia o philargyria, tristeza o tristitia, vanagloria o cenodoxia, ira, orgullo o superbia y apatía o acedia. 


La Iglesia católica romana divide los pecados en dos categorías principales: "veniales", aquellos que son relativamente menores y pueden ser perdonados a través de cualquier sacramento de la Iglesia; y los pecados "capitales" o "mortales", los cuales, al ser cometidos, destruyen la vida de gracia y crean la amenaza de condenación eterna a menos que sean absueltos mediante el sacramento de la confesión, o siendo perdonados después de una perfecta contrición por parte del penitente.
 
Listado de los siete pecados capitales en el mismo orden que utilizó el papa romano san Gregorio Magno (circa 540-604) en el siglo VI.

Siete pecados capitales:

 
Lujuria  

Gula 
 
Avaricia
Pereza 
 
Ira 
 
Envidia 
 
Soberbia 






A continuación la descripción de cada una de ellas:

 
 
 
 
 
 
 
 
Lujuria
 
 

Descripcion: La lujuria es usualmente considerada el pecado que incluye pensamientos o deseos obsesivos o excesivos de naturaleza sexual. La lujuria insatisfecha puede llevar a compulsiones sexuales o sociológicas y/o transgresiones incluyendo (pero no limitadas a) adicción al sexo, adulterio y violación. El criterio de Dante era el "amor excesivo por los demás," que por consecuencia sería amor y devoción a Dios como un segundo. Sin embargo, la lujuria y el amor son cosas distintas; mientras que un amor genuino y desinteresado puede representar el más alto nivel de desarrollo y sentimiento de comunidad con otros en una relación humana, la lujuria puede ser descrita como el deseo excesivo por la liberación sexual. Entonces, la otra persona puede ser vista como "medio para un fin" para la satisfacción de los deseos del sujeto, convirtiéndose en un objeto en el proceso. En el Purgatorio de Dante, el penitente camina entre flamas para purgarse a si mismo de pensamientos lujuriosos.
 
 

Demonio Asociado a la Lujuria es Asmodeus; es un demonio, conocido comúnmente por aparecer en el Libro de Tobit del Antiguo Testamento. También es mencionado en el Talmud y en los tratados de demonología.
 
Asmodeus

 
Castigo del pecador: Ser asfixiado en fuego y azufre

Virtud Opuesta: Castidad

Gula
 
 

Descripcion: Actualmente la gula o glotonería se identifica como el consumo excesivo de comida y bebida, aunque en el pasado cualquier forma de exceso podía caer bajo la definición de este pecado. Marcado por el consumo excesivo de manera irracional o innecesaria, la gula también incluye ciertas formas de comportamiento destructivo. De esta manera el abuso de substancias o las borracheras pueden ser vistos como ejemplos de gula. Los penitentes en el Purgatorio eran obligados a pararse entre dos árboles, incapaces de alcanzar y comerse las frutas colgando de las ramas de estos y por consecuencia se les describía como personas hambrientas. También es cuando las personas no les importa nada más que la comida.
 
Belcebú dibujado por Collin de Plancy
 

Demonio Asociado: Beelzebub; derivado de Baal Zebub o más propiamente Ba‘al Z'vûv, (en hebreo בעל זבוב, con muchas ligeras variantes), que era el nombre de una divinidad filistea Baal Sebaoth (Deidad de los ejércitos) en hebreo. Adorada en épocas bíblicas en la ciudad filistea de Ecrón; la cual posteriormente sería asimilada a la tradición cristiana. 







Castigo Para los pecadores: Forzado a comer ratas, sapos, lagartijas y serpientes vivas, segun el poeta Dante Alighieri en su libro la divina comedia, los pecadores de Gula son destinados a un lago sinuoso y una lluvia pesada, siendo devorados por Cerbero, fiel can de tres cabezas.
 
 

Virtud Opuesta: Templanza

Avaricia
 
 

Descripcion: La codicia es, como la lujuria y la gula, un pecado de exceso. Sin embargo, la codicia (vista por la Iglesia) aplica sólo a la adquisición de riquezas en particular. Tomás de Aquino escribió que la codicia es "un pecado contra Dios, al igual que todos los pecados mortales, en lo que el hombre condena las cosas eternas por las cosas temporales." En el Purgatorio de Dante, los penitentes eran obligados a arrodillarse en una piedra y recitar los ejemplos de avaricia y sus virtudes opuestas. "Avaricia" es un término que describe muchos otros ejemplos de pecados. Estos incluyen deslealtad, traición deliberada, especialmente para el beneficio personal, como en el caso de dejarse sobornar. Búsqueda y acumulación de objetos, robo y asalto, especialmente con violencia, los engaños o la manipulación de la autoridad son todas acciones que pueden ser inspirados por la codicia. Tales actos pueden incluir Simonía.
 
 

Demonio Asociado: Mammon  
 
 
Castigo: Colocado en aceite hirviendo

Virtud Opuesta: Generosidad


Ira


Descripcion: La ira puede ser descrita como un sentimiento no ordenado, ni controlado, de odio y enojo. Estos sentimientos se pueden manifestar como una negación vehemente de la verdad, tanto hacia los demás y hacía uno mismo, impaciencia con los procedimientos de la ley y el deseo de venganza fuera del trabajo del sistema judicial (llevando a hacer justicia por sus propias manos), fanatismo en creencias políticas y generalmente deseando hacer mal a otros. Una definición moderna también incluiría odio e intolerancia hacia otros por razones como raza o religión, llevando a la discriminación. Las transgresiones derivadas de la ira están entre las más serias, incluyendo homicidio, asalto, discriminación y en casos extremos, genocidio. La ira es el único pecado que no necesariamente se relaciona con el egoísmo y el interés personal (aunque uno puede tener ira por egoísmo, por ejemplo, por celos). Dante describe a la ira como "amor por la justicia pervertido a venganza y resentimiento".
 
 
“Appetitus inordinatus vindictae” es decir, un “apetito desordenado de venganza”. “Que se excita –continua la definición latina– en nosotros por alguna ofensa real o supuesta. Requiérase, por consiguiente, para que la ira sea pecado, que el apetito de venganza sea desordenado, es decir, contrario a la razón. 
Si no entraña este desorden no será imputado como pecado”. De esto ultimo se desprende que habría una ira “buena y laudable” si no excede los límites de una prudente moderación y tiene como fin suprimir el mal y reestablecer un bien. “El apetito de venganza es desordenado o contrario a la razón, y por consiguiente la ira es pecado, cuando se desea el castigo al que no lo merece, o si se le desea mayor al merecido, o que se le infrinja sin observar el orden legítimo, o sin proponerse el fin debido que es la conservación de la justicia y la corrección del culpable. 

Hay también pecado en la aplicación de la venganza, aunque esta sea legítima, cuando uno se deja dominar por ciertos movimientos inmoderados de la pasión. De esta manera la ira se convierte en pecado gravísimo porque vulnera la caridad y la justicia. Son hijos de la Ira: el maquiavelismo, el clamor, la indignación, la contumelia, la blasfemia y la riña”.

De la  definición anterior se desprende que la ira es el uso de una fuerza directa o verbal que trasgrede los límites de la legitima restitución de un bien ofendido. La violencia, entendida como el uso de la fuerza, si es desmedida, es claramente una anulación del otro. En el asesinato, por ejemplo, que no corresponde a la legítima defensa, se pretende evidentemente la nadificación del otro. En el lenguaje, mediante la ofensa o el improperio, encontramos también el deseo de perjuicio e incluso de nulidad del otro.

Es importante hacer notar que el uso de la fuerza en contra del prójimo no siempre es un mal moral. Debe ser entendida como un mal menor si el fin por el cual se realiza no es sólo la anulación del otro sino que persigue fines legítimos como la conservación de la vida propia o de terceros. Tal es el caso de la “guerra legítima” que procura evitar la propia muerte o la privación de la legítima libertad a mano de un invasor, la legítima defensa. El uso de la fuerza se justifica también cuando se procura, con esto, el bien del otro, evitando de esta manera un daño mayor que el dolor que se infringe.

La ira se convierte en pecado gravísimo cuando nuestro instinto de destrucción sobrepasa toda moderación racional y, desbordando todo límite dictado por una justa sentencia, se desea sólo la inexistencia del prójimo.

Demonio Asociado: Satanás
Castigo: Desmembramiento
 
Virtud Opuesta: Paciencia
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Envidia
 
 

Descripcion: Como la codicia, la envidia se caracteriza por un deseo insaciable, sin embargo, difieren por dos grandes razones: Primero, la codicia está más asociada con bienes materiales, mientras que la envidia puede ser más general; segundo, aquellos que cometen el pecado de la envidia desean algo que alguien más tiene, y que perciben que a ellos les hace falta. Dante define esto como "amor por los propios bienes pervertido al deseo de privar a otros de los suyos." En el Purgatorio de Dante, el castigo para los envidiosos era el de cerrar sus ojos y cocerlos, por que habían recibido placer al ver a otros caer.
 
La envidia es definida como “Desagrado, pesar, tristeza, que se concibe en el ánimo, del bien ajeno, en cuanto este bien se mira como perjudicial a nuestros intereses o a nuestra gloria: "tristia de bono alteriusin quantum est diminutivum propiae gloriae et excellentiae”. De esta manera, para saber si la envidia es una falta moral, es necesario investigar el verdadero motivo que produce la tristeza que se siente frente al bien que posee el prójimo. De esta manera la envidia no es pecado cuando: 
  • Nos entristecemos por el cargo, potestad o bienes materiales alcanzado por quien no los merece y podría hacer mal uso de esa autoridad causando grave daño a sus semejantes.
  • Sentimos insatisfacción por los bienes que posee quien no los merece y en vista de que nosotros le daríamos mejor fin. Por ejemplo, el que abunda en riquezas haciendo mal uso de ellas: los avaros que no hacen uso de sus bienes ni para beneficio propio ni para el de los demás.
  • Otras veces, nos entristecemos, no tanto de lo que el otro posee como del hecho de que nosotros carecemos de ese bien, si esta constatación nos muestra el tiempo y las oportunidades perdidas y alienta nuestro propio sentido de superación.
La envidia es falta gravísima, cuando nos incomoda y angustia a tal grado el bien o los bienes materiales del otro, que deseamos verlo privado de aquellos bienes que legítimamente ha conseguido y al que, nosotros, por nuestra impotencia, no hemos logrado conseguir. De esta manera, este deseo de ver privado al otro de sus bienes nos puede conducir a procurar, por todos los medios, a efectivamente quitarle esos bienes o de hacer ver, con el uso del chismorreo, que aquel no debería poseer lo que posee. La mentira, la traición, la intriga, el oportunismo entre otras faltas se desprenden de esta tristeza frente al bien ajeno y a nuestra propia incapacidad de acceder a tales bienes.
 
 

Demonio Asociado: Leviatán
Castigo: Sumergido en agua helada
 
Virtud Opuesta: Caridad

Soberbia
 
 
Descripcion: En casi todas las listas, la soberbia es considerado el original y más serio de los Siete Pecados Capitales, y de hecho, es también la principal fuente de la que derivan los otros. Es identificado como un deseo por ser más importante o atractivo que los demás, fallando en halagar a los otros.
 
 

Demonio Asociado: Lucifer; era un ángel muy hermoso que por soberbia se rebeló contra Dios, queriendo ser como Él, por lo que fue confinado al ámbito terrestre. Antes de la rebelión, Lucifer estaba por encima de todas las categorías de los ángeles ya que era el más hermoso de todos estos. El nombre Lucifer, sería lo que en una época habría sido el nombre que recibió de Dios en persona. Tras su rebeldía, en la que arrastró a un tercio de los ángeles del cielo, ya no sería “portador de la luz” sino que sería llamado “adversario”
 
 
 
 
Castigo: La rueda
 
Virtud Opuesta: Humildad

De la soberbia se desprenden las siguientes faltas menores:  
  • La Vanagloria: es la complacencia que uno siente de sí mismo a causa de las ventajas que uno tiene y se jacta de poseer por sobre los demás. Así mismo, consiste en la elaborada ostentación  de todo lo que pueda conquistarnos el aprecio y la consideración de los demás.
  • La Jactancia: falta de los que se esmeran en alabarse a sí mismos para hacer valer vistosamente su superioridad y sus buenas obras. Sin embargo, no es pecado cuando tiene por fin desacreditar una calumnia o teniendo en miras la educación de los otros.
  • El Fausto: consiste en querer elevarse por sobre los demás en dignidad exagerando, para ello, el lujo en los vestidos y en los bienes personales; llegando más allá de lo que permiten sus posibilidades económicas.
  • La Altanería: Se manifiesta por el modo imperioso con el que se trata al prójimo, hablándole con orgullo, con terquedad, con tono despreciativo y mirándolo con aire desdeñoso.
  • La Ambición: Deseo desordenado de elevarse en honores y dignidades como cargos o títulos, sólo considerando los beneficios que les son anexos, como la fama y el reconocimiento.
  • La Hipocresía: Simulación de la virtud y la honradez con el fin de ocultar los vicios propios o aparentar virtudes que no se tienen.
  • La Presunción: Consiste en confiar demasiado en sí mismo, en sus propias luces, en persuadirse a uno mismo que es capaz de efectuar mejor que cualquier otro ciertas funciones, ciertos empleos que sobrepasan sus fuerzas o sus capacidades. Esta falta es muy común porque son rarísimos los que no se dejan engañar por su amor propio, los que se esfuerzan en conocerse a sí mismos para formar un recto juicio sobre sus capacidades y aptitudes.
  • La Desobediencia: es la infracción del precepto del superior. Es pecado mortal cuando esta infracción nace del formal desprecio del superior, pues tal desprecio es injurioso al mismo Dios. Pero cuando la violación del precepto no nace del desprecio sino de otra causa y considerando la materia y las circunstancias del caso, puede ser considerada una falta menor.
  • La Pertinacia: consiste en mantenerse adherido al propio juicio, no obstante el conocimiento de la verdad o mayor probabilidad de las observaciones de los que no piensan como el sujeto en cuestión.
 
 
Pereza
 
 

Descripcion: La pereza es el más “metafísico” de los Pecados Capitales en cuanto está referido a la incapacidad de aceptar y hacerse cargo de la existencia en cuanto tal. Es también el que más problemas causa en su denominación. La simple “pereza”, más aún el “ocio”, no parecen constituir una falta. Hemos preferido, por esto, el concepto de “acidia” o “acedía”. Tomado en sentido propio es una “tristeza de ánimo” que nos aparta de las obligaciones espirituales y divinas, a causa de los obstáculos y dificultades que en ellas se encuentran. Bajo el nombre de cosas espirituales y divinas se entiende todo lo que Dios nos prescribe para la consecución de la eterna salud (la salvación), como la práctica de las virtudes cristianas, la observación de los preceptos divinos, de los deberes de cada uno, los ejercicios de piedad y de religión. Concebir pues tristeza por tales cosas, abrigar voluntariamente, en el corazón, desgano, aversión y disgusto por ellas, es pecado capital. Tomada en sentido estricto es pecado mortal en cuanto se opone directamente a la caridad que nos debemos a nosotros mismos y al amor que debemos a Dios. De esta manera, si deliberadamente y con pleno consentimiento de la voluntad, nos entristecemos o sentimos desgano de las cosas a las que estamos obligados; por ejemplo, al perdón de las injurias, a la privación de los placeres carnales, entre otras; la acidia es pecado grave porque se opone directamente a la caridad de Dios y de nosotros mismos. Considerada en orden a los efectos que produce, si la acidia es tal que hace olvidar el bien necesario e indispensable a la salud eterna, descuidar notablemente las obligaciones y deberes o si llega a hacernos desear que no haya otra vida para vivir entregados impunemente a las pasiones, es sin duda pecado mortal.
 
 

Belfegor; o demonio del medio día.
 
 
 
 
 
 
Demonio Asociado: Belphegor 









Castigo: Arrojado a una fosa con serpientes
 
Virtud Opuesta: Diligencia