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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Hipocresía


La hipocresía es, constante o esporádicamente, creencias, opiniones, virtudes, sentimientos, cualidades, o estándares que se exigen en las demás personas, y que uno en realidad no tiene o no sigue. La hipocresía en si es un tipo de mentira o pantalla de reputación.

La hipocresía puede venir del deseo de esconder a los demás motivos reales, o sentimientos. La hipocresía no es simplemente la inconsistencia entre aquello que se defiende y aquello que se hace.

La palabra proviene del latín tardío hypocrisis y del griego hypokrisis, que significan acción de desempeñar un papel.

Es decir, una persona hipócrita, es aquella que pretende que se vea la grandeza y bondad que construye con apariencias sobre si misma, propagándose como ejemplo y pretendiendo o pidiendo que se actúe de la misma forma, además de que se glorifique su accionar, aunque sus fines y logros están alejados a la realidad.

La hipocresía consta de dos operaciones, a través de las cuales se manifiesta en los modos simple y combinado: la simulación y el disimulo. La simulación consiste en mostrar lo que se desea, en tanto que el disimulo oculta lo que no se quiere mostrar.

Para el lingüista y analista social Noam Chomsky, la hipocresía, definida como la negativa a "...aplicar en nosotros mismos los mismos valores que aplicamos en otros", es uno de los males centrales de nuestra sociedad, que promueve injusticias como la guerra y las desigualdades sociales en un marco de autoengaño, que incluye la noción de que la hipocresía por sí misma es una parte necesaria o benéfica del comportamiento humano y la sociedad.
En muchos idiomas, incluido el francés, un hipócrita es alguien que esconde sus intenciones y verdadera personalidad.



Para la Psicología
 
La persona que realiza esta acción es llamada hipócrita. Cuando un hipócrita finge ser lo que no es lo hace muchas veces por la falta de autoestima, lo que obliga a tal persona a hacerse una imagen que desearía tener, la cual muchas veces esta muy lejos de su realidad. Se relaciona generalmente con una auto-decepción.

La hipocresía involucra escasez de honestidad. Un alcohólico o un fumador que advierte que no se hagan dichas acciones no es hipócrita. Sin embargo, alguien que condene fumar o beber, pero lo hace, es hipócrita. Fallar en cuanto a lo que uno cree correcto no es hipocresía. Por ejemplo, un conductor que exceda la velocidad máxima y crea que sea incorrecto no es hipócrita. Sí lo es quien no admite que excede la velocidad máxima y dice que la obedece, entonces eso es hipocresía.

La "hipocresía social" no es ninguna patología, sino una cualidad que nos inculca la propia sociedad en la que vivimos. Hablar claro muchas veces está mal visto, siendo mejor considerado decir lo que los demás esperan escuchar. Los seres humanos somos muy complejos. Desde que Freud diferencia conciente e inconsciente, manifestar directamente los verdaderos deseos parece un imposible.

Parece que es mejor visto y más sensato "maquillar" nuestro comportamiento, adecuarlo al contexto, ocultar nuestros verdaderos sentimientos, moderarnos en nuestras respuestas o amordazar nuestra espontaneidad en aras de una supuesta convivencia armoniosa. Pero eso no siempre se traduce en mayor felicidad y bienestar.

El primer paso para ser aceptado y bien considerado, es aceptándose y considerándose a sí mismo. La autoestima aumenta si uno está a gusto con lo que hace, poniendo amor en las cosas y personas con las que uno se relaciona. La autoestima no es verse guapo en el espejo, es ver que tu vida funciona.  

 
Hipocresía y moralidad

En castellano hipócrita es el que deliberadamente y como hábito pretende ser bueno cuando sabe que no lo es. Pero el término mismo es una transliteración del griego hypokriteµs, que en general significaba actor teatral. Aunque en el griego eclesiástico adquirió pronto su significado moderno, parecería imposible demostrar que en el siglo I d.C. tenía este sentido. En la Biblia se lo emplea dos veces para traducir el hebreo h\aµneµf, ‘sin Dios’, ‘infiel’.

 
Hipocrecia - Pasteles Verdes (Video Oficial)

lunes, 14 de noviembre de 2011

Fomento de la autoestima al niño con TDAH

El TDAH no es una enfermedad, sino un trastorno que puede manejarse. Los padres no pueden transformar al niño o adolescente, pero sí ayudarle a controlar mejor su comportamiento y a sobrellevar las dificultades asociadas a esta condición. Más importante aún, pueden ayudarle a desarrollar plenamente sus habilidades y talentos.
En este sentido, es fundamental prevenir el efecto devastador que puede tener esta condición en su hijo: la pérdida de la autoestima. El desarrollo de la autoestima es un proceso dinámico que dura toda la vida. La autoestima tiene que ver con la valoración que una persona tiene de sí misma. Si esa persona siente que es, por ejemplo, menos inteligente o guapa de lo que le gustaría o “debería” ser, se dice que tiene el autoestima baja. Si, por el contrario, se siente cómoda con sus atributos, tendrá el autoestima alta. Lamentablemente, muchos niños con TDAH reciben comentarios negativos por parte de la familia, los profesores y los compañeros. Es posible que en clase, profesores y compañeros lo tilden de “pesado” o “maleducado”. De hecho, varios estudios demuestran que los niños con TDAH:
  • Se valoran a sí mismos más negativamente que los demás
  • Sienten que tienen más problemas, y que son más impopulares y menos felices que los niños de su edad.


Esto puede deberse a diferentes motivos:
  • Sus dificultades para controlar su conducta hace que tenga problemas en sus relaciones con los demás (amigos, compañeros de clase, hermanos...) y por lo tanto, sentirá que sus habilidades sociales son insuficientes.
  • El niño con TDAH, generalmente con bajo rendimiento escolar, se compara con sus compañeros y amigos, y se da cuenta, por ejemplo, de que ha necesitado toda la tarde para resolver un trabajo que sus amigos hicieron en una hora.
  • Estos niños suelen equivocarse más que el resto. Se esfuerzan en hacer bien las cosas, en agradar a los demás, pero los resultados no siempre son satisfactorios y suelen cometer más errores que los otros, incluso cuando se esfuerzan más.
  • A raíz de este esfuerzo sin éxito se sienten frustrados, ya que “todo lo que hago me sale mal.”
  • A menudo deben enfrentarse a actividades que les exigen poner más atención o autocontrol del que poseen, aumentando así su sensación de frustración o fracaso.
  • Es muy difícil educar a un niño con TDAH. En unas ocasiones se comporta de forma muy inteligente y madura, y en otras, parece dos años más pequeño. Esto desconcierta a los padres; con frecuencia se enfadan con él y le regañan, dándole información negativa sobre su comportamiento.
  • Tras hacer mal algunas tareas, los adultos dejan de darle responsabilidades por miedo a que no las cumplan. De esta forma, el niño comienza a sentirse incapaz e inseguro.
Así, si el niño con TDAH no es tratado correctamente tendrá problemas de autoestima y síntomas depresivos. Además, no sólo continuará teniendo dificultades para atender y controlar sus impulsos, sino que llegará a rechazarse a sí mismo, a la escuela, a los compañeros o amigos y/o incluso a la familia, mostrándose desmotivado para superar sus dificultades.
El bajo nivel de autoestima se puede demostrar de 3 maneras:
  • Dice “no lo pienso hacer, esto es una tontería, es demasiado fácil”. En este caso, el niño se enmascara haciéndose el prepotente; sin embargo expresa de forma encubierta que lo que se le pide le resulta difícil. Es importante no confundir a este niño con uno que posea una elevada autoestima.
  • Al decir “lo haré después, ahora no puedo”, intenta evitar la tarea, no expresa abiertamente sus dificultades y trata de esconder su sensación de incapacidad.
  • “No lo quiero hacer, pues me cuesta y no lo conseguiré”. Con esta frase, el niño expresa abiertamente sus dificultades.
Pautas de mejora
Un diagnóstico y tratamiento precoz podrá contener el sentido de autoestima baja, ayudándole a reconocer y desarrollar sus potencialidades personales. La autoestima del niño solo mejorará cuando él o ella se sienta competente. No es que estos niños no puedan o no quieran; sí pueden y sí lo hacen, pero para ellos es un poco más difícil.
Para mejorar la autoestima de su hijo, usted puede dar algunos pasos:
Descubra qué tiene de especial y dígaselo
  • Utilice el elogio, teniendo en cuenta sus dificultades y el grado de esfuerzo que ha empleado, y comente todos los aspectos positivos de su conducta. Anímelo, reconozca sus intereses y dele atención positiva. Recompénselo cuando cumpla con sus expectativas y asegúrese de que no sólo se sienta apreciado, sino que sepa que es especial para usted.
  • Busque un espacio para hablar acerca de lo que ha ocurrido en el día e invítelo a actividades especiales (como ir con sus hermanos a tomar un helado o al parque).
  • También es importante que muestre interés y asista a las actividades en las que participe (escolares, deportivas, artísticas, etc.), reconociendo ante los demás su esfuerzo y sus aportaciones. Todo esto le ayudará a sentir que es valorado y querido, a pesar de su inatención o hiperactividad.
Utilice mensajes positivos
  • Esto servirá para mejorar su comunicación con él. Intente sustituir el verbo “ser” por el verbo “estar”. Por ejemplo, en lugar de decirle, “eres un desordenado”, dígale “tu habitación está desordenada”. De esta forma usted le demuestra que su conducta es incorrecta, sin atacar su autoestima.
Crea en él
  • Es importante que le ofrezca la oportunidad de asumir responsabilidades en el hogar, mediante actividades que le hagan sentir útil e importante. Puede empezar ofreciéndole actividades en las que usted sabe que puede conseguir éxitos, como darle comida al perro o gato, cortar el césped poner la mesa.
  • También puede alternar con los hermanos los quehaceres del hogar, la oportunidad de decidir a qué restaurante de comida rápida visitar o el privilegio de ocupar el asiento delantero del automóvil.
Enseñe a su hijo a descubrir en qué es bueno
  • Algunos niños con TDAH pueden sentir que no hacen nada bien y que nada de lo que hagan complacerá a nadie. Algunos comportamientos normales en algunos niños, como permanecer quieto durante mucho tiempo, pueden costarle a su hijo mucho trabajo. Es importante que usted tenga en cuenta este esfuerzo, lo elogie y lo premie.
  • También puede alentar a su hijo en aquellas áreas en las que ha demostrado una habilidad especial, como el deporte, la música o contar historias. Estas habilidades pueden convertirse en una fuente de orgullo y logros, e incluso pueden llegar a ser más importantes en la vida del niño que sus propias dificultades. Asegúrese de que sienta que es bueno y que esto lo haga sentir valioso.
Ayúdelo a analizar correctamente sus problemas
  • Es posible que al realizar su tarea escolar, su hijo se olvide de escribir la respuesta a una pregunta, o le falten números en una cuenta. Cuando le demuestre su error, explíquele que este no ha ocurrido por una cuestión de inteligencia, sino por una distracción.
Ayúdelo a aceptar sus propias limitaciones
  • Hágale saber que comprende sus sentimientos y que puede ayudarle a que entienda que todos tienen dificultades en algunas áreas y capacidades en otras.
Trátelo con respeto
  • Evite las ironías o comentarios como “eres un inútil”, “haces todo mal” o “eres un irresponsable”, ya que ridiculizan el comportamiento del niño y le hacen sentir que no vale para nada.
Estimule su sentido de responsabilidad enseñándole a ayudar a los demás
  • Su hijo puede ayudar a los niños más pequeños en el vecindario (cuidándolos o protegiéndolos, por ejemplo) y en la escuela (sirviendo de ayudante a maestros de niños menores). De esta forma, su hijo se sentirá competente y capaz de hacer una diferencia en la vida de los demás.
Juegue con su niño
  • Deje que su hijo escoja y dirija el juego o actividad y, si no es demasiado obvio, deje que él o ella gane
Enséñele a sentir que es normal cometer errores
  • El niño debe entender que los errores no son fracasos, sino pasos importantes en el proceso normal de aprendizaje. Para ello, es importante que usted sea el primero en demostrar cómo aceptar errores y obtener provecho de ellos.
  • Además, usted deberá adoptar expectativas realistas en cuanto a lo que se puede esperar de su hijo en determinadas situaciones.
  • Evite reaccionar excesivamente a los errores del niño, explíquele que todos pueden sentir miedo de cometer errores y hable de sus propios errores con sinceridad.
  • Reconozca las habilidades y los logros de su hijo antes de corregir los errores.
Acepte a su hijo
  • Antes de intentar mejorar el sentido de seguridad personal del niño, son los adultos los que deben cambiar su manera de verle. Usted deberá separar al niño de la conducta, y luego separar al niño de la discapacidad.
  • Aprenda a valorar a su hijo como persona, no solo sus éxitos y competencias.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Las oligofrenias



La oligofrenia, retraso mental o también llamada debilidad mental es un trastorno permanente que altera a la persona en toda su globalidad. Consiste en una anulación o disminución de aquellas manifestaciones, funciones y actitudes necesarias para una maduración normal. Estas se podrían resumir en las siguientes:
a) Déficit intelectual, consistente en una dificultad y, en ocasiones, imposibilidad para conseguir fines, resolver situaciones nuevas, utilizar las experiencias y acontecimientos anteriores, asociar adecuadamente las ideas y elaborar pensamientos.
b) Trastorno orgánico de tipo morfológico, neurológico, motor o endocrino, que acompaña, casi siempre, al déficit intelectual antes señalado.
c) Alteración de las conductas primarias o instintivas, con una disminución de unas e hipertrofia de otras.
d) Trastornos afectivos, con una emocionabilidad lábil y superficial.
e) Problemas de aprendizaje que repercuten no sólo en la adaptación al medio familiar o microcontexto, sino que plantean graves problemas a la hora de llevar a cabo una vida social y/o laboral.
La oligofrenia podríamos, pues, definirla como un trastorno permanente del individuo, producido en los momentos iniciales de la maduración psicosomática, que se traduce por un déficit de todas o algunas de las funciones intelectuales, por una alteración de las estructuras orgánicas, y por una perturbación de la vida instintiva, volutiva y afectiva que provocan una conducta actitudinal problemática en su adaptación a la vida, que la dificultan en el rendimiento en un trabajo útil y en una adecuación familiar y social.
Las causas de la debilidad mental u oligofrenia pueden ser:
1. Hereditarias, por transmisión de un gen degenerativo.
2. Genéticas, por alteración cromosómica del digote.
3. Blastofóricas, por una alteración cornológica, tióficas, infecciosa, tóxica o física del gameto masculino o femenino.
4. Embiopáticas o fenopáticas, por alteración del desarrollo debida a enfermedades infecciosas, tóxicas o metabólicas de la madre.
5. Cerebropáticas por: a) Perturbaciones bioquímicas, anóxicas, infecciosas, parasitarias que han actuado sobre el encéfalo durante la gestación, h) Anoxias y traumatismos que han actuado sobre el encéfalo en el momento del parto. c) Factores hemolíticos que han actuado inmediatamente después del parto, d) Procesos meningoencefalíticos durante los primeros años de la vida.
El lector tiene que tener en cuenta que, en ocasiones, en estas causas nombradas no es posible su observación directa y sólo son presumibles por deducción.
Una oligofrenia o debilidad mental puede ser profunda, menos profunda y poco profunda. El que sea una u otra dependerá de la magnitud de los trastornos funcionales, de adaptación y de su rendimiento afectivo, social y laboral. Se ofrece a continuación al lector un esquema que puede aclarar las características de cada tipo de debilidad mental:
Debilidad o retraso mental profundo:
a) Conciencia:
a-1: El individuo no tiene conciencia de sus necesidades y de lo que las satisface.
a-2: El individuo no tiene conciencia de su existencia ni de las personas que lo rodean.

b) Su déficit intelectual se manifiesta en:
b-1: Ausencia de respuestas específicas.
b-2: No conoce las cosas ni distingue a la mayor parte de las personas.
b-3: Ausencia de juicio y razonamiento.
b-4: Incapacidad absoluta para todo aprendizaje.

c) El trastorno afectivo consiste en:
c-1: Risa y llanto inmotivados.
c-2: Emociones groseras.
c-3: No siente cariño ni aparente necesidad de cariño.
c-4: No manifiesta ilusiones ni sonríe.

d) Otras alteraciones importantes son: deseos primarios sin dirección, movimientos iteractivos, no anda o lo hace con gran dificultad, inhabilidad manual, no habla, oposicionismo, y presenta una incapacidad total para el trabajo.
Con respecto a la oligofrenia menos profunda, el sujeto que la padece manifiesta:
a) Una conciencia restringida de su persona, de sus impulsos, de las personas que lo rodean y cierto conocimiento de su diferencia (no de su oligofrenia).
b) Su alteración cognitiva se manifiesta en su lentitud para dar respuestas específicas y conocer las cosas y/o personas, en su desorientación en el tiempo y en el espacio, en su pensamiento restringido y en su capacidad limitada de aprendizaje.
c) Su trastorno emocional presenta una alta ambivalencia, superficialidad y versatilidad afectivas, su egocentrismo, sus emociones burdas y su tendencia a los estados eufóricos.
d) Su lenguaje presenta un balbuceo frecuente, un vocabulario reducido y rudimentario y un abuso del infinitivo. Sus movimientos son lentos y tarda en adquirir coordinación, no sabe abotonarse ni comer solo. Juega solo y da a los juguetes destinos inapropiados.
e) Aunque vive aislado, es capaz de una relación con los demás. Puede llegar a realizar trabajos sencillos o trabajos industriales despersonalizados.
Finalmente, la debilidad mental o retraso leve se caracteriza por:
a) Una conciencia de su persona y de las personas allegadas, con un autoconocimiento de su retraso.
b) Su capacidad intelectiva presenta una lentitud en conocer las cosas, tarda en distinguir a las personas, falta de atención, memoria y comprensión, dificultad para la lectura, la escritura y el cálculo, le cuesta utilizar la experiencia presentando una relativa capacidad de aprendizaje.
c) Su afectividad es superficial y «pegajosa» con tendencia al egocentrismo.
d) Es capaz de establecer una relativa colaboración y relación social con los demás siempre en función de conseguir algo inmediato. No sabe jugar y estropea los juguetes. Acepta las reglas pero le cuesta someterse.
e) Su movimiento es inestable y lento. Tarda en sentarse en la cuna y en andar.
Su lenguaje es logorreico y sin contenido. Suele balbucear con inversión de letras y sílabas y supresión de partes de la oración.
Puede llegar a aprender un trabajo útil para sí mismo y para los demás, aunque deberá ser simple y relativamente repetitivo.
Existe, además de estas clases de retrasos por sintomatología clínica y psíquica, diferentes tipos somáticos de oligofrenias, como el síndrome de Turner, la esclerosis tuberosa, la oligofrenia toxoplasmósica, el hipotiroidismo, el cretinismo, la oligofrenia mongoloide, entre otros.

lunes, 7 de noviembre de 2011

EL INICIO DEL ALCOHOLISMO EN LA ADOLESCENCIA


INTRODUCCIÓN

El alcoholismo, a diferencia del simple consumo excesivo o irresponsable de alcohol, ha sido considerado en el pasado un síntoma de estrés social o psicológico, o un comportamiento aprendido e inadaptado. El alcoholismo ha pasado a ser definido recientemente, y quizá de forma más acertada, como una enfermedad compleja en sí, con todas sus consecuencias. Se desarrolla a lo largo de años. Los primeros síntomas, muy sutiles, incluyen la preocupación por la disponibilidad de alcohol, lo que influye poderosamente en la elección por parte del enfermo de sus amistades o actividades. El alcohol se está considerando cada vez más como una droga que modifica el estado de ánimo, y menos como una parte de la alimentación, una costumbre social o un rito religioso. Se caracteriza por una dependencia emocional y a veces orgánica del alcohol, y produce un daño cerebral progresivo y finalmente la muerte.

A pesar de que el alcoholismo afecta mayormente a los adultos, su consumo en los adolescentes es cada vez más preocupante.
Nuestro trabajo consistirá en tratar este tema, el consumo de alcohol entre los adolescentes, que más allá de ser una diversión, se está transformando en un tema preocupante. Cada vez, más chicos terminan borrachos cuando salen a bailar o se juntan con amigos.

A su vez, el consumo empieza cada vez desde más chicos, y los padres son cada vez más permisivos al respecto.
Pero, ¿saben todos lo que causa el alcohol en nuestro organismo?, ¿saben todos por lo que tienen que pasar los que se envician?



ALCOHOLISMO EN ADOLESCENTES Y JÓVENES

La utilización de las bebidas alcohólicas viene de muy antiguo. Las civilizaciones chinas, egipcias y la cultura mesopotámica ya usaban el vino aunque con un carácter ritual. Las bebidas alcohólicas han estado presentes en todas las culturas y civilizaciones del mundo. El cristianismo sacralizó el vino hasta convertirlo en “Sangre de Cristo”. La mamá de Caperucita Roja le envía una botella de vino para la abuelita. Es difícil concebir una reunión o fiesta en la que no esté representado el alcohol.

El consumo de alcohol es un hábito, forma parte de los llamados estilos de vida, estando ampliamente extendido y culturalmente aceptado en la mayoría de los países occidentales. Por tanto, no es solo un comportamiento individual, sino que se encuentra fuertemente influenciado por normas sociales y por el contexto socioeconómico y cultural en el que vivimos. Cambios en estos contextos se acompañan de cambios en el uso / abuso de alcohol.

Uno de esos cambios está siendo la incorporación generalizada de los adolescentes y jóvenes al consumo de alcohol. El consumo juvenil del alcohol presenta hoy unas características propias que han generado una “cultura del consumo de alcohol” diferenciada del consumo tradicional.

Progresivamente se va consolidando un patrón juvenil de consumo de alcohol, caracterizado por ser en el fin de semana y por su papel fundamental como articulador del ocio y de las relaciones sociales de los adolescentes y jóvenes.

El problema, por tanto, no es que beban sino que sus formas de beber están más lejos del modelo tradicional y tienen que ver con sus estilos de vida y su manera de divertirse, con su manera de estar y de proyectarse en el mundo. Para analizar esta situación debemos hacerlo desde una triple dimensión: desde el adolescente, desde la sustancia, en este caso el alcohol, y desde el contexto actual: los valores de nuestra sociedad, el sistema productivo, la publicidad, el papel de la familia, de la escuela, de los grupos de iguales, etc.




EL MUNDO EN EL QUE VIVE EL ADOLESCENTE

La adolescencia es un tiempo de enormes cambios que a menudo pueden ser confusos para un adolescente. Saber lo que significa ser un adolescente puede ayudarle a estar más cerca de su hijo/a y a ejercer una influencia mayor en las decisiones que él/ella deben tomar, incluso aquellas decisiones relacionadas al consumo del alcohol.
Cambios físicos. La mayoría de los jóvenes de 10-14 años experimentan un aumento rápido de estatura y de peso, al igual que el comienzo de su desarrollo sexual. Como resultado, muchos están más pendientes de su cuerpo que cuando eran más pequeños y comienzan a compararse con otros jóvenes y a preguntarse si son suficientemente altos(as), suficientemente delgados(as), suficientemente fuertes, suficientemente atractivos(as). Un adolescente que siente que de alguna forma no da la talla, tienen mayor probabilidad de hacer cosas para agradar a los amigos, incluso experimentar con el alcohol. Durante este tiempo de vulnerabilidad, es particularmente importante que le deje saber a sus hijos(as) que ante sus ojos, sí dan la talla y que son muy importantes para usted.
Destrezas de pensamiento. La mayoría de los adolescentes aún están muy orientados hacia el "ahora" y sólo comienzan a entender que sus acciones -como el consumo de alcohol- tienen consecuencias. Además, tienden a creer que nada malo les va a suceder, lo que contribuye a explicar por qué a menudo toman riesgos indebidos. Por lo tanto, es importante que los adultos inviertan tiempo para ayudar a los jóvenes a entender cómo y por qué los
riesgos relacionados con el alcohol sí les conciernen.
Cambios sociales y emocionales. A medida que los niños se acercan a la adolescencia, los amigos y "la aceptación" cobran más importancia. Los adolescentes jóvenes comienzan a cuestionar los valores y las reglas de los adultos y tienden a buscar en su grupo de amigos, y a través de los medios, las claves de cómo deben comportarse. Dado a este desarrollo normal, quizás no debe sorprendernos que los padres a menudo tengan conflictos con sus hijos(as) según atraviesan los primeros años de la adolescencia. Durante este tiempo, a veces turbulento, quizás el reto más grande para los padres sea lograr un balance entre proveerles su apoyo y establecer los límites adecuados, y respetar la necesidad cada vez mayor de independencia de su hijo(a).




El alcoholismo: una enfermedad

El alcoholismo es una enfermedad crónica, progresiva y a menudo mortal que Se caracteriza por una dependencia emocional y a veces orgánica del alcohol. Es producida por la ingestión excesiva de alcohol etílico, bien en forma de bebidas alcohólicas o como constituyente de otras sustancias. La OMS define el alcoholismo como la ingestión diaria de alcohol superior a 50 gramos en la mujer y 70 gramos en el hombre (una copa de licor o un combinado tiene aproximadamente 40 gramos de alcohol, un cuarto de litro de vino 30 gramos y un cuarto de litro de cerveza 15 gramos). El alcoholismo parece ser producido por la combinación de diversos factores fisiológicos, psicológicos y genéticos.
Es un trastorno primario y no un síntoma de otras enfermedades o problemas emocionales. La química del alcohol le permite afectar casi todo tipo de célula en el cuerpo, incluyendo las que se encuentran en el sistema nervioso central. En el cerebro, el alcohol interactúa con centros responsables del placer y otras sensaciones deseables; después de la exposición prolongada al alcohol, el cerebro se adapta a los cambios producidos por el alcohol y se vuelve dependiente a ellos. Para las personas que sufren de alcoholismo, el tomar se convierte en el medio principal a través del cual pueden interactuar con personas, trabajo y vida. El alcohol domina su pensamiento, emociones y acciones.
Todos los alcohólicos se enfrentan a los mismos problemas básicos, ya sea que estén mendigando por el valor de una cerveza o se encuentren ocupando un puesto ejecutivo en una gran compañía.
Una vez que el alcoholismo se ha apoderado de un individuo, no puede decirse que la víctima esté cometiendo una falta moral. En ese estado, el alcohólico no puede valerse de su fuerza de voluntad, porque ya ha perdido la facultad de decidir si usa el alcohol o si se abstiene de él.

Etapas del alcoholismo

Etapa 1
En la primera etapa el individuo:
1. Bebe demasiado en todas las reuniones.
2. Aumenta su tolerancia y la frecuencia de la ingestión.
3. Bebe con rapidez.
4. Sufre lagunas mentales.
5. Siente preocupación por beber.
6. Bebe furtivamente.
7. Manifiesta un cambio en la actitud y la forma de beber.

Etapa 2
Durante esta etapa el individuo:
8. Sufre pérdida de control.
9. Bebe en la mañana para curarse la curda.
10. Siente aumento del impulso sexual y, al mismo tiempo, impotencia o frigidez.
11. Inventa un sistema de pretextos.
12. Sufre por los reproches de la familia.
13. Derrocha.
14. Muestra agresividad y conducta antisocial.
15. Siente remordimientos persistentes después de las borracheras.
16. Hace intentos de dejar de beber.
17. Cambia su modo de beber.
18. Ocasiona la pérdida de sus amistades.
19. Siente resentimiento.
20. Pierde su trabajo, o cambia frecuentemente de trabajo.
21. Su familia se aparta, forma una unidad defensiva, y cambia de hábitos respectos a las amistades y a la comunidad.
22. Piensa en el escape geográfico.
23. Recurre al ocultamiento.
24. Casos que pueden producirse en cualquier momento: hospitalización, divorcio, accidentes y arrestos.

Etapa 3
En esta etapa el individuo:
25. Sufre borracheras prolongadas.
26. Pierde la tolerancia al alcohol.
27. Le lleva más tiempo recuperarse de una borrachera.
28. Padece temores indefinidos.
29. Se derrumba su sistema de pretextos.
30. Tal vez tenga que ser recluido en una institución mental.


¿Qué es un alcohólico?

Es una persona que sufre una enfermedad, el alcoholismo. Esta persona no puede mantener su forma de beber bajo control, aunque le haga daño a su salud, a su empleo, a su mente y familia.
El alcohólico se caracteriza por depender del alcohol, tanto física como psíquicamente, y la incapacidad de detenerse o abstenerse. La falta de la bebida provoca síntomas de abstinencia.
Al principio el alcohólico puede aparentar una alta tolerancia al alcohol, consumiendo más y mostrando menos efectos nocivos que la población normal. Más adelante, sin embargo, el alcohol empieza a cobrar cada vez mayor importancia, en las relaciones personales, el trabajo, la reputación, e incluso la salud física. El paciente pierde el control sobre el alcohol y es incapaz de evitarlo o moderar su consumo.



¿Es lo mismo un alcohólico que un individuo que se embriaga?
No. Es importante diferenciar entre una intoxicación aguda y el alcoholismo como dependencia del alcohol. Un período aislado de embriaguez no hace a un sujeto alcohólico.
Ordinariamente, el consumidor fuerte de alcohol "aguante más" (tolera) que la persona que no acostumbra a beber. En ésta aparecerá más rápida y fácilmente la borrachera. Pero también se da el caso de alcohólicos en grados avanzados que con una cantidad reducida de alcohol manifiestan signos de embriaguez.


¿Puede un alcohólico volver a beber "normalmente?
Hasta donde ha podido determinarse, ningún alcohólico ha vuelto a dejar de serlo. El solo hecho de haberse abstenido del alcohol durante varios meses o años, nunca ha sido suficiente para que un alcohólico pueda beber "normalmente" o socialmente. Una vez que el individuo ha traspasado la frontera entre beber mucho y beber irresponsablemente, no puede volver atrás. Pocos son los alcohólicos que deliberadamente tratan de beber hasta hallarse en apuros, pero los apuros y molestias parecen ser la consecuencia inevitable que espera a los alcohólicos. Después de abstenerse por algún tiempo, puede pensar que no corre peligro experimentando con unas cuantas cervezas o unos pocos vasos de vino suave. Puede engañarse con la falsa idea de que si sólo bebe un poco con las comidas, evitará meterse en problemas. Pero no tardará en verse nuevamente en las garras del alcohol, aunque con toda sinceridad desee limitarse a beber con moderación y en reuniones de sociedad.
El alcohólico nunca será capaz de controlar el alcohol durante un período de tiempo apreciable. Eso deja abiertos dos caminos: dejar que la enfermedad siga empeorando progresivamente, con todas sus terribles consecuencias, o abstenerse totalmente del alcohol y desarrollar una nueva manera de vivir constructivamente.


¿Cómo se puede saber si alguien es alcohólico?
Muchas veces es difícil, con frecuencia esta enfermedad se desarrolla lentamente. Pueden pasar años antes que una familia se dé cuenta de que alguien necesita ayuda.
Aquí hay unas señales típicas:
 
 Promesas de tomar menos.
 Discusiones sobre la bebida.
 Acusaciones y negaciones sobre los hábitos de beber.
 Perdidas de conciencia.
 No hacer caso o evitar responsabilidades.
 El adicto a la bebida no puede recordar lo que pasó mientras estaba bebiendo 

 Aseidad.


¿Se puede curar un alcohólico?
El alcohólico es un individuo que padece de una enfermedad para la cual no se conoce curación alguna -es decir, ninguna curación que les haga posible beber con moderación por un largo período de tiempo, como puede una persona no alcohólica. Debido a que es una enfermedad -una compulsión física más una obsesión mental por la bebida- el alcohólico tiene que aprender a mantenerse completamente alejado del alcohol para poder llevar una vida normal.

Fundamentalmente, el alcoholismo es un problema de salud -una enfermedad física y emocional- más que una cuestión de insuficiente fuerza de voluntad, o debilidad moral.
Algo que todos los alcohólicos parecen tener en común es que, con el tiempo, su manera de beber empeora. No existe ninguna evidencia segura de que una persona que bebía alcohólicamente haya podido volver al moderado beber social por mucho tiempo. No se puede ser "un poco alcohólico". Ya que la enfermedad progresa por etapas, algunos alcohólicos manifiestan síntomas extremos más que otros. No obstante, una vez que cruzan la frontera del alcoholismo, los bebedores problema no pueden volver atrás.
Causas y Efectos del Alcoholismo

Causas
Para que una persona se vuelva alcohólica, por lo general se deberán tener en cuenta factores biológicos, genéticos, culturales y psicológicos.
La mayoría de los expertos concuerda en que los de factores más comunes son:
· Evasión: la bebida se puede usar como un medio para excluir de la mente problemas desagradables en vez de hacerles frente.

· Soledad: la bebida se puede usar para disminuir el dolor causado por tener pocas amistades, mudanzas frecuentes, no tener "raíces", separación de los seres queridos, etc.

. Miedo: la bebida puede darle a las personas tímidas, inseguras o amenazadas, un falso sentido de confianza en sí mismos y seguridad.

· Falta de control emocional: puede parecer que la bebida alivia los problemas que uno sufre en sus relaciones con otras personas.

Problemas familiares que pueden incidir en que una persona se transforme en alcohólico
o Culpabilidad
o Vergüenza
o Rencor
o Inseguridad
o Delincuencia
o Problemas económicos
o Maltrato físico

Efectos
El alcohol produce sobre el organismo un efecto tóxico directo y un efecto sedante; además, la ingestión excesiva de alcohol durante periodos prolongados conduce a carencias en la nutrición y en otras necesidades orgánicas, lo cual complica la situación. Los casos avanzados requieren hospitalización. Los efectos sobre los principales sistemas del organismo son acumulativos e incluyen un amplio rango de alteraciones en el aparato digestivo, entre las que destacan las úlceras de estómago y de duodeno, la pancreatitis crónica y la cirrosis hepática, así como lesiones irreversibles en los sistemas nerviosos central y periférico. Pueden llegar a producirse desmayos, alucinaciones e intensos temblores, síntomas del síndrome de abstinencia alcohólica más grave, y el delirium tremens, que puede ser mortal a pesar del tratamiento adecuado; esto último contrasta con los síndromes de abstinencia de drogas como la heroína, que aunque muy aparatosos rara vez son fatales. Se ha demostrado en fechas recientes que la ingestión de alcohol durante la gestación, incluso en cantidades moderadas, puede producir daños graves en el feto, especialmente retraso en el desarrollo físico y mental; la forma más grave de este retraso, poco frecuente, se llama síndrome de alcoholismo fetal.
El alcohol se incorpora rápidamente al torrente sanguíneo. A nivel del Sistema Nervioso Central, provoca depresión de las funciones de autocontrol y autocrítica, disminuye la coordinación motriz y afecta la respiración y la circulación.

Los efectos crónicos pueden ser:
· Trastornos severos de la conducta y de la comunicación, tanto afectiva como social
· Disminución de las facultades mentales y obsesión por la ingesta de alcohol
· Trastornos en la sexualidad
· Lesiones orgánicas, como gastritis, úlceras, pancreatitis aguda y crónica, cirrosis hepática, infertilidad, etc.


Alcoholismo en los adolescentes.

¿Una enfermedad o un entretenimiento?
El consumo de bebidas alcohólicas ha sido siempre fuente de graves problemas, pero en la época actual sus efectos negativos se han agravado por circunstancias nuevas. Una de ellas es que las bebidas alcohólicas se han popularizado rápidamente entre los adolescentes y cada vez son más jóvenes las personas que beben. Las causas que llevan a consumir alcohol a la juventud son múltiples y variadas.
Para algunos, significa el falso atractivo de entrar en el mundo de los adultos y romper con las pautas que marcan el universo de la niñez. Para muchos más, en cambio, no hay verdadera diversión sin alcohol de por medio, y ello porque el alcohol, aun consumido en pequeñas cantidades, estimula la corteza cerebral y vuelve a las personas más desenfadadas y ocurrentes. El problema es que tras esos primeros efectos de euforia aparece una pérdida de autocontrol y las personas asumen conductas que sin el catalizador etílico no serían capaces de adoptar.
El alcohol ingerido en forma abusiva constituye un factor denominador común en muchos de los graves problemas que enfrenta la sociedad Argentina.
Nuestro país tiene más de 1.265.000 alcohólicos mayores de 16 años, pero lo sintomático del futuro nada promisorio es que tiene más de 800.000 menores de entre 12 y 15 años que ya consumen alcohol regularmente.

La afición por el alcohol se ha convertido en un hábito que tiene hondo enraizamiento en las franjas más jóvenes de la sociedad.
Cualquier transeúnte puede presenciar el desalentador espectáculo de menores que beben en la vía pública, en algunos casos refugiándose en los umbrales y en otros a la vista y paciencia de los demás. ¿Cómo obtienen las bebidas a pesar de las reglamentaciones vigentes? Éstas son reiteradamente violadas porque nadie se preocupa por hacerlas respetar. A ello se suman otros dos factores: el cuidado despreocupado de los respectivos núcleos familiares y el desmedido afán de lucro de ciertos comerciantes a los cuales tiene sin cuidado el daño que provocan.
Al traspasar los límites de una ingesta moderada y esporádica, los bebedores de alcohol -tanto más cuando se trata de jóvenes- se arriesgan a transformarse en adictos.
Las cifras del consumo juvenil comienzan a ser preocupantes por su progresivo asentamiento y, sobre todo, por las pocas barreras capaces de contrarrestar su incidencia.
El alcohol representa una droga "lícita" con la cual se inician los jóvenes en el vicio adictivo porque es barato, accesible y socialmente aceptado. Las organizaciones criminales lo utilizan como una puerta a nuevas experiencias dado que trabaja abriendo brechas en las que se infiltra, gradualmente, el concepto de iniciación en el consumo.
El exceso en el consumo de alcohol suele ser el primer paso antes de probar la marihuana o la cocaína. El alcohol es, en muchos casos, el camino a la droga y muchísimos jóvenes han comenzado a transitarlo.


¿Culpas de la sociedad?
Las bebidas alcohólicas suelen aparecer asociadas con el éxito social, en los negocios o en el deporte. Los momentos más románticos se acompañan con vino o champagne. La cerveza patrocina al seleccionado nacional de fútbol... Y la lista podría seguir indefinidamente.
Muchas cosas generan que el adolescente beba, entre ellas la presión de los grupos de adolescentes. A menudo, el consumo de alcohol es exaltado como un reto que convierte el abuso en un falso valor.
Hay, además, una cultura que favorece el consumo del alcohol. Además, muchos de los espectáculos deportivos, que tienen por mayoría de público gente joven, tienen como publicidad marcas de conocidas bebidas alcohólicas, y sin ir muy lejos, la selección nacional tiene como patrocinio la marca de cerveza más conocida de la Argentina.





EFECTOS DEL ALCOHOL SOBRE LOS ADOLESCENTES
 
Las investigaciones muestran que los adolescentes que abusan del alcohol pueden recordar 10% menos de lo que han aprendido que los que no toman.
En una encuesta de 1999, el 31% de los estudiantes de noveno grado informó haber estado en un automóvil conducido por una persona que había ingerido alcohol. Casi el 5% de los estudiantes de noveno grado informó haber conducido una o más veces bajo los efectos del alcohol.
De los jóvenes menores de 15 años que perecieron en accidentes automovilísticos en el 2000, el 20 por ciento murió en accidentes relacionados con el alcohol.
Entre los jóvenes de 12 a 17 años que toman alcohol, el 31% tenía niveles extremos de angustia y 39% exhibió problemas serios de conducta.
En 1997, las muertes por suicidio y homicidio representaron casi el 16% del total de muertes entre jóvenes de 9-15 años. El veintiocho por ciento de los suicidios y el 46% de los homicidios pueden atribuirse directamente al alcohol.
En una muestra nacional representativa de jóvenes de 12-16 años, los que tomaban alcohol tenían niveles más altos de presión arterial diastólica que los que no tomaban alcohol.
Los adolescentes que toman alcohol en exceso tienen los mismos riesgos de salud a largo plazo que los adultos que toman alcohol en exceso.
Las jóvenes de 12 a 16 años que toman alcohol tienen una probabilidad cuatro veces mayor de sufrir depresión que las que no beben.
Las adolescentes que toman alcohol tienen niveles más altos de estradiol (un estrógeno) y testosterona que las que no beben. Los niveles altos de estrógeno pueden contribuir a aumento en el riesgo de ciertas enfermedades, incluido el cáncer de mamas. Los niveles altos de testosterona están asociados con un aumento en el riesgo de uso de sustancias controladas.


¿Por qué beben los adolescentes?
Durante la adolescencia, es común que se experimente con el alcohol. Algunos de los motivos por los que los adolescentes beben alcohol o prueban las drogas son los siguientes:
por curiosidad
para sentirse bien, reducir el estrés y relajarse
para no sentirse diferentes
para parecer mayores
por la presión de los amigos
por vencer la timidez, de sentirse independientes
por la identificación con los padres o adultos bebedores
Desde que son muy pequeños, los niños ven mensajes publicitarios con gente hermosa que disfruta de la vida... y del alcohol. Y como muchos padres y otros adultos beben alcohol en reuniones sociales, por ejemplo, ¿beben cerveza o vino durante una cena?, muchos adolescentes creen que el alcohol es inofensivo.


¿Por qué no debo beber alcohol?
Si bien en los Estados Unidos es ilegal beber alcohol antes de cumplir 21 años, la mayoría de los adolescentes tiene acceso a las bebidas alcohólicas. Por lo tanto, eres tú quien tiene que tomar una decisión respecto de las bebidas. Además de la posibilidad de convertirte en adicto, beber alcohol conlleva algunas desventajas:
El castigo es severo. Los adolescentes que beben alcohol corren el riesgo de tener problemas obvios con la ley (es ilegal y podrían arrestarte). Los adolescentes que beben alcohol también tienen más probabilidades de involucrarse en peleas y de cometer delitos que quienes no beben.
Las personas que beben en forma regular suelen tener problemas en la escuela: la bebida puede afectar la capacidad para estudiar y sacarse buenas notas, además de afectar el desempeño deportivo (por la falta de coordinación).
Puedes parecer realmente tonto. La impresión es que la bebida te hace más atractivo, pero los cambios que ocasiona el alcohol en el sistema nervioso pueden llevar a que una persona haga tonterías o cosas vergonzantes, como vomitar o hacerse pis encima. La bebida también produce mal aliento, y a nadie le gusta tener una resaca.
El alcohol pone en riesgo tu salud. Los adolescentes que beben alcohol tienen más probabilidades de ser sexualmente activos y de tener relaciones sexuales sin protección y de manera insegura. Si quedas embarazada o contraes una enfermedad de transmisión sexual, tu vida cambiará — o, lo que es peor, llegará a su fin —. Además, el riesgo de que te lastimes — incluso con lesiones fatales — es más alto si estás bajo la influencia del alcohol. La mitad de todas las muertes por ahogamiento entre varones adolescentes están relacionadas con el uso de alcohol. El consumo de alcohol aumenta considerablemente las posibilidades de que un adolescente termine involucrado en un accidente de tránsito o un homicidio, o de que cometa suicidio.
Los adolescentes que beben también tienen más probabilidades de engordar o padecer problemas de salud. Un estudio realizado por la Universidad de Washington reveló que las personas que consumían normalmente cinco o más bebidas alcohólicas, una detrás de la otra, desde los 13 años, eran más propensas al sobrepeso o a la hipertensión a la edad de 24 años que aquellas que no bebían alcohol. Las personas que continúan bebiendo mucho alcohol durante la edad adulta corren el riesgo de dañar órganos tales como el hígado, el corazón o el cerebro.



El Discurso De Las Drogas Legales Y Las Ilegales, Permitidas Y Prohibidas.

En realidad el tabaco y el alcohol producen la misma dependencia que otras drogas (Marihuana) y además hoy predomina el poli consumo. Esta situación es la que ha pillado por sorpresa ante el nuevo tipo de consumo juvenil dejando sin respuesta y creando alarma social.

El tiempo de ocio para los jóvenes es su “tiempo”, en el que marcan sus horarios y actividades fuera del control paterno y adulto. Es el espacio que consideran reservado a su propia iniciativa, lejos de las miradas del mundo adulto.

La obtención de mayores y mejores condiciones de vida ha ido introduciendo una disminución de las horas, cualquier espacio lúdico está dominado, casi de forma exclusiva por los jóvenes. La noche es el espacio en el que los jóvenes se identifican con su generación, es espacio de los colegas, de los iguales, quizás en el único momento en el que se sienten rebeldes y dueños de sus decisiones y actos.

Estamos ante la generación del conformismo ideológico y el bienestar económico. “El joven actual no puede cambiar nada de esta sociedad solo puede consumir” “La única forma que tienen de incorporarse a la sociedad de los mayores es la noche. Ese es el gran secreto: salir, consumir, gastar, beber, estar en determinados locales” .El alcohol forma parte del tiempo de ocio de los jóvenes y del ambiente nocturno, de la magia de la noche. La presencia del alcohol se acentúa si analizamos las actividades en función de las tipologías de bebedores. Puede asegurarse que existe una clara relación entre el consumo de alcohol y la noche (La frecuencia en salidas nocturnas durante los fines de semana y la hora de regreso a casa. El 80% de quienes beben alcohol de forma abusiva salen todos los fines de semana durante la noche, frente al 50% de los abstemios. Respecto a la segunda variable, a medida que aumenta el grado de consumo de alcohol la hora de llegada a casa es más tardía, ps. Mauricio González).

Se ha producido una generalización de las pautas de ocio juvenil durante los fines de semana. El tiempo de ocio es hoy mayor que el tiempo de trabajo. Lo que en un principio puede ser recuperar un espacio de libertad y una oportunidad de desarrollo, se está convirtiendo en una obligación y en un espacio para consumir.

Con este objetivo la publicidad se está centrando fundamentalmente en los jóvenes, en general, y en las mujeres en particular como grupo, para fomentar el consumo de alcohol, de tabaco y de otros muchos productos de consumo.

Existe además una problematización de los adolescentes y jóvenes. No se les ve como personas en proceso sino como problema sobre el que no se sabe muy bien qué hacer.



El alcohol al conducir


Los accidentes de tránsito representan un grave problema de salud pública y son motivo de preocupación de las autoridades sanitarias de todo el mundo.
En efecto la falta de educación vial tanto del conductor como del peatón, la inobservancia de las reglas de tránsito, el exceso de velocidad y el consumo exagerado de bebidas alcohólicas por conductores y peatones hechos a veces en forma desaprensiva y otras con total ignorancia del riesgo que ello implica. Son las causales más frecuentes de la gran cantidad de casos que se registran en todo el mundo.
Los accidentes de tránsito causan más muerte de jóvenes que los homicidios y suicidios. En estas situaciones, el alcoholismo es la mayor causa de muerte entre los 18 y los 30 años, representando el 32,5% mientras que el 14,8% de las víctimas tiene menos de 17 años.
Sin embargo, la ebriedad no es lo peor. Lo peligroso aparece cuando una persona ha consumido suficiente alcohol para pensar que se encuentra bien, aunque en realidad no sepa bien qué está pasando a su alrededor: es, por ejemplo, cuando alguien cree que está en capacidad de conducir un vehículo o de jugar con un arma. Las estadísticas demuestran claramente la incidencia que tienen las bebidas alcohólicas -cuando son consumidas en exceso- en los accidentes de tránsito o de otro tipo. Además, la relación entre alcohol y enfermedades de transmisión sexual es innegable, pues una persona alcoholizada pierde las inhibiciones y el sentido de la realidad y es capaz de llevar a efecto acciones que de otra manera nunca ejecutaría.
Muchos han sido los intentos ensayados para disminuir y controlar el consumo de alcohol entre los jóvenes, sin demasiado éxito hasta el momento. Normas que prohíben el expendio de bebidas alcohólicas a menores de 18 años o en espectáculos deportivos o en estaciones de servicio son algunas de las disposiciones que se han transformado en letra muerta no sólo porque casi nadie las acata sino, lo que es peor aún, porque nadie las hace cumplir.
Vivimos en una sociedad en la que sobran las excusas para beber. El trabajo educativo tendrá que contribuir a fortalecer la autoestima de los adolescentes y a que comprendan los efectos reales del alcohol y los peligros a que se exponen. Es necesario desechar la comodidad que lleva a no enfrentar el tema con decisión y a dejar las cosas como si se tratara de "travesuras juveniles", cuando en realidad está de por medio, en muchos casos, la vida de los adolescentes.




CONCLUSIÓN


La juventud es una etapa muy importante de la vida en la que hombres y mujeres se van descubriendo en forma espontánea y rápida a ellos mismos. Algunos lo hacen sin grandes tropiezos, avanzando en la formación de la personalidad que les permitirá ser, ya mayores, gente útil a la sociedad de la que formarán parte.
Otros, en cambio, no tendrán tan feliz destino y se verán acorralados por circunstancias poco favorables y a veces tristes. Entre ellos están los alcohólicos predispuestos tempranamente a que esta terrible enfermedad los atrape en esa etapa jovial de sus vidas.
Los caminos que los llevan a vivir experiencias tan desgraciadas son muchos y variados. Pero actualmente el mundo que nos toca compartir está demostrando que el alcoholismo ya se ha instalado con vigor en la juventud, sumiéndola en cruentas circunstancias que, años atrás, estaban reservadas a gente de mayor edad.
También estamos asistiendo a la triste evidencia de que el alcoholismo ya ha dejado de ser una cosa propia y casi exclusiva de los hombres. Hoy son muchas las mujeres que lo padecen y, entre ellas, la franja que incluye a las jóvenes se muestra sin ningún disimulo.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

TEORÍAS PSICOLÓGICAS DEL DESARROLLO



Con el transcurso del tiempo han surgido una serie de teorías que explican la conducta y las actividades mentales, que aunque no han alcanzado gran aceptación como los conceptos históricos, sirven como una guía para las investigaciones sobre el sistema educativo al que son sometidos los niños. No obstante, hay que mencionar que ninguna de las teorías explican adecuadamente la interacción de la inteligencia de las emociones, del desarrollo y de la cultura en los niños.

Teoría de la predisposición

Newman y Newman (1983) consideran esta teoría como la más antigua acerca del comportamiento humano. Esta teoría se basa en que la persona esta dotada de ciertas características estables que nunca cambian. Estos autores también mencionan que dentro de las teorías de la predisposición se encuentran la astrología, que vincula las características de la persona con la posición de las planetas en el momento del nacimiento, la tipología física, que atribuye determinadas características temperamentales a los tipos anatómicos: endomorfo o gordo, ectomorfo o delgado y mesomorfo, el cual esta entre las dos anteriores.

Teoría cognoscitiva

En esta teoría se rastrea el desarrollo de la lógica y de la razón desde la infancia hasta la adolescencia (Newman y Newman, 1983). Esta teoría considera que la manera en como el niño organiza e interpreta los sucesos del ambiente son diferentes, resalta el nexo entre el cerebro, el sistema nervioso y la capacidad de conocer el mundo, y considera la adquisición de conocimiento como un proceso activo continuo, es así que uno de sus principales exponentes es Jean Piaget, quien remarca la importancia de la interacción continua de los niños y sus ambientes.

Teoría psicoanalítica

Esta teoría gira en torno a cuestiones sobre la emoción, la motivación y las actividades psíquicas, así como a los deseos, sueños, fantasías y temores (Newman y Newman, 1983). El principal representante de esta teoría es Sigmun Freud, quien le da a los primeros seis o siete años de vida una gran importancia para la formación de la personalidad. Para este los componentes de la personalidad son: el ello, el yo y el superyo. El ello es la fuente de los instintos y de los impulsos, el yo es el término que engloba las funciones mentales que tienen que ver con la realidad, incluye la percepción, la memoria y el juicio, y finalmente el superyo o conciencia, esta constituido por las prohibiciones del comportamiento moral y abarca los ideales sobre los propios recursos como persona moral (Freund, en: Newman y Newman, 1983).

Teoría psicosocial

Esta teoría según Newman y Newman (1983), se fundamenta en cuatro conceptos: 1) las etapas del desarrollo, 2) las tareas evolutivas, 3) las crisis psicosociales, y 4) el proceso de enfrentamiento. Con respecto a las etapas del desarrollo estos autores mencionan que existen nueve: 1) primera infancia (desde al nacimiento a los 2 años); 2) segunda infancia (desde los 2 a los 4 años); 3) primera niñez (desde los 5 a los 7 años); 4) segunda niñez (desde los 8 a los 12 años); 5) primera adolescencia (desde los 13 a los 17 años); 6) segunda adolescencia (desde los 18 a los 22 años); 7) primera adultez (desde los 23 a los 30 años); 8) segunda adultez (desde los 31 a los 50 años), y 9) edad madura (desde los 51 en adelante). Estos mismos autores señalan que las tareas evolutivas son el conjunto de capacidades y competencias que requiere la persona a medida que va dominando el ambiente, que las crisis psicosociales son los esfuerzos que hace la persona para ajustarse a las exigencias del ambiente, en cada una de las etapas del desarrollo, y que el proceso de enfrentamiento es un esfuerzo activo que realiza la persona para resolver la tensión y crear nuevas soluciones ante las amenazas que presenta cada etapa evolutiva.

Teoría del condicionamiento y modificación de la conducta

Esta teoría atribuye el cambio que ocurre en el comportamiento a alteraciones del ambiente (Newman y Newman, 1983). Dentro de esta teoría se encuentra el condicionamiento clásico de Pavlov, donde se vinculan estímulos neutros con estímulos que producen una respuesta especifica, y el condicionamiento operante de Skinner, en donde una respuesta queda reforzada si es seguida de un reforzamiento. Así pues, estos mismos autores mencionan que dentro del condicionamiento operante la generalización de estímulos, es decir, la emisión de una misma respuesta ante diferentes estímulos, y la extinción del mismo son dos conceptos que demuestran la adaptabilidad de la capacidad del aprendizaje. Con relación a la modificación de la conducta estos autores mencionan que este es un proceso de aprendizaje, donde se emplean reforzamientos para incrementar la probabilidad de que se den determinadas respuestas y disminuir la probabilidad de que se den otras.

Teoría del aprendizaje social

La teoría del aprendizaje social enfoca la capacidad que tienen los niños para aprender observando a otros, los niños aprenden las respuestas de acuerdo a lo que les acontezca a los modelos cuando realizan ciertas conductas, esto es que los niños imitan lo que realiza el modelo que observan (Newman y Newman, 1983)

Teoría de los roles

Newman y Newman (1983), señalan que esta teoría subraya la importancia del contexto social en el proceso evolutivo, considera los cambios de personalidad y del desarrollo personal como resultado de la participación en cometidos sociales que van cambiando.

Teoría transcultural

Para esta teoría los individuos recibe fuertes influencias de la cultura en la que viven. Esta teoría trata al ambiente como una red de sistemas y normas sociales, con una historia, una tradición y una misión. Esta teoría ayuda a definir el grupo familiar, las características más importantes de estímulos ambientales, las expectativas que norman las relaciones sociales y el cuidado que los adultos han de proporcionar a los niños (Newman y Newman, 1983).



viernes, 10 de diciembre de 2010

Trastornos de la personalidad y TEST

La etimología del término persona, del que deriva personalidad, no está muy clara: puede provenir del griego prosopon ("máscara teatral"), del etrusco persum ("cabeza o cara") o del latín per se una, que designa la unidad substantiva.

La personalidad es el resultado de la articulación dinámica de los aspectos psicológicos (intelectuales, afectivos, cognitivos y pulsionales) y biológicos (fisiológicos y morfológicos) característicos de cada persona y que le distinguen de las demás.


Durante un largo período de tiempo, se consideró que la personalidad era inmodificable. Una de las características de la máscara en el teatro antiguo era su permanencia, su fijeza, por eso probablemente se adoptó el término personalidad para designar los rasgos característicos de una persona. En la actualidad esta idea está totalmente descartada.


Entendido lo anterior continuaremos con lo que son los trastornos de la personalidad, pero mas que ser mencionados como trastornos, serian ser tipos de personalidad que cualquier puede tener, por el pensamiento, actitudes, comportamientos, etc.

Se convierten en trastornos cuando las personas que tienen algún tipo de personalidad lo lleva al extremo y se caracterizan por patrones de percepción, reacción y relación que son relativamente fijos, inflexibles y socialmente desadaptados, incluyendo una variedad de situaciones. 

Los trastornos de la personalidad incluyen los siguientes tipos: paranoide, esquizoide, esquizotípico, histriónico, narcisista, entre otros.

A continuacion una breve descripcion de los trastornos de la personalidad: 


PERSONALIDAD PARANOIDE

Las personas con una personalidad paranoide proyectan sus propios conflictos y hostilidades hacia otros. Son generalmente frías y distantes en sus relaciones. Tienden a encontrar intenciones hostiles y malévolas detrás de los actos triviales, inocentes o incluso positivos de otras personas y reaccionan con suspicacia a los cambios en las situaciones. A menudo, las suspicacias conducen a conductas agresivas o al rechazo por parte de los demás (resultados que parecen justificar sus sentimientos originales).
Los que tienen una personalidad paranoide frecuentemente intentan acciones legales contra otros, especialmente si se sienten indignados con razón. Son incapaces de ver su propio papel dentro de un conflicto. Aunque suelen trabajar en relativo aislamiento, pueden ser altamente eficientes y concienzudos.
A veces las personas que ya se sienten alienadas a causa de un defecto o una minusvalía (como la sordera) son más vulnerables a desarrollar ideas paranoides.
PERSONALIDAD ESQUIZOIDE
Las personas con una personalidad esquizoide son introvertidas, ensimismadas y solitarias. Son emocionalmente frías y socialmente distantes. A menudo están absortas en sus propios pensamientos y sentimientos y son temerosas de la aproximación e intimidad con otros. Hablan poco, son dadas a soñar despiertas y prefieren la especulación teórica a la acción práctica. La fantasía es un modo frecuente de enfrentarse a la realidad.

PERSONALIDAD ESQUIZOTIPICA
Las personas con una personalidad esquizotípica, al igual que aquellas con una personalidad esquizoide, se encuentran social y emocionalmente aisladas. Además, desarrollan pensamientos, percepciones y comunicaciones insólitas. Aunque estas rarezas son similares a las de las personas con esquizofrenia, y aunque la personalidad esquizotípica se encuentra a veces en la gente con esquizofrenia antes de que desarrollen la enfermedad, la mayoría de los adultos con una personalidad esquizotípica no desarrolla esquizofrenia. Algunas personas muestran signos de pensamiento mágico (la idea de que una acción particular puede controlar algo que no tiene ninguna relación con ella). Por ejemplo, una persona puede creer que va a tener realmente mala suerte si pasa por debajo de una escalera o que puede causar daño a otros teniendo pensamientos de ira. La gente con una enfermedad esquizotípica puede tener también ideas paranoides.

PERSONALIDAD HISTRIONICA
Las personas con una personalidad histriónica (histérica) buscan de un modo notable llamar la atención y se comportan teatralmente. Sus maneras vivamente expresivas tienen como resultado el establecer relaciones con facilidad pero de un modo superficial. Las emociones a menudo aparecen exageradas, infantilizadas e ideadas para provocar la simpatía o la atención (con frecuencia erótica o sexual) de los otros. La persona con personalidad histriónica es proclive a los comportamientos sexualmente provocativos o a sexualizar las relaciones no sexuales. Pueden no querer en realidad una relación sexual; más bien, sus comportamientos seductores a menudo encubren su deseo de dependencia y de protección. Algunas personas con personalidad histriónica también son hipocondríacas y exageran sus problemas físicos para conseguir la atención que necesitan.

PERSONALIDAD NERCICISTA
Las personas con una personalidad narcisista tienen un sentido de superioridad y una creencia exagerada en su propio valor o importancia, lo que los psiquiatras llaman “grandiosidad”. La persona con este tipo de personalidad puede ser extremadamente sensible al fracaso, a la derrota o a la crítica y, cuando se le enfrenta a un fracaso para comprobar la alta opinión de sí mismos, pueden ponerse fácilmente rabiosos o gravemente deprimidos. Como creen que son superiores en las relaciones con los otros, esperan ser admirados y, con frecuencia, sospechan que otros los envidian. Sienten que merecen que sus necesidades sean satisfechas sin demora y por ello explotan a otros, cuyas necesidades o creencias son consideradas menos importantes. Su comportamiento es a menudo ofensivo para otros, que les encuentran egocentristas, arrogantes o mezquinos.

PERSONALIDAD ANTISOCIAL
Las personas con personalidad antisocial (en otro tiempo llamada psicopática o personalidad sociopática), la mayor parte de las cuales son hombres, muestran desprecio insensible por los derechos y los sentimientos de los demás. Explotan a otros para obtener beneficio material o gratificación personal (a diferencia de los narcisistas, que creen que son mejores que los otros). Característicamente, tales personas expresan sus conflictos impulsiva e irresponsablemente. Toleran mal la frustración y, en ocasiones, son hostiles o violentas. A pesar de los problemas o el daño que causan a otros por su comportamiento antisocial, típicamente no sienten remordimientos o culpabilidad. Al contrario, racionalizan cínicamente su comportamiento o culpan a otros. Sus relaciones están llenas de deshonestidades y de engaños. La frustración y el castigo raramente les ocasionan la modificación de sus conductas.
Las personas con personalidad antisocial son frecuentemente proclives al alcoholismo, a la toxicomanía, a las desviaciones sexuales, a la promiscuidad y a ser encarceladas. Son propensas a fracasar en sus trabajos y a trasladarse de un sitio a otro. Frecuentemente tienen una historia familiar de comportamiento antisocial, abuso de sustancias, divorcio y abusos físicos. En su niñez, generalmente, fueron descuidados emocionalmente y con frecuencia sufrieron abusos físicos en sus años de formación. Tienen una esperanza de vida inferior a la media, pero entre los que sobreviven, esta situación tiende a disminuir o a estabilizarse con la edad.

PERSONALIDAD LIMITE
Las personas con una personalidad límite, la mayor parte de las cuales son mujeres, son inestables en la percepción de su propia imagen, en su humor, en su comportamiento y en sus relaciones interpersonales (que a menudo son tormentosas e intensas). La personalidad límite se hace evidente al principio de la edad adulta pero la prevalencia disminuye con la edad. Estas personas han sido a menudo privadas de los cuidados necesarios durante la niñez. Consecuentemente se sienten vacías, furiosas y merecedoras de cuidados.
Cuando las personas con una personalidad límite se sienten cuidadas, se muestran solitarias y desvalidas, frecuentemente necesitando ayuda por su depresión, el abuso de sustancias tóxicas, las alteraciones del apetito y el maltrato recibido en el pasado. Sin embargo, cuando temen el abandono de la persona que las cuida, su humor cambia radicalmente. Con frecuencia muestran una cólera inapropiada e intensa, acompañada por cambios extremos en su visión del mundo, de sí mismas y de otras (cambiando del negro al blanco, del amor al odio o viceversa pero nunca a una posición neutra). Si se sienten abandonadas y solas pueden llegar a preguntarse si realmente existen (esto es, no se sienten reales). Pueden devenir desesperadamente impulsivas, implicándose en una promiscuidad o en un abuso de sustancias tóxicas. A veces pierden de tal modo el contacto con la realidad que tienen episodios breves de pensamiento psicótico, paranoia y alucinaciones.
Estas personas son vistas a menudo por los médicos de atención primaria; tienden a visitar con frecuencia al médico por crisis repetidas o quejas difusas pero no cumplen con las recomendaciones del tratamiento. Este trastorno es también el más frecuentemente tratado por los psiquiatras, porque las personas que lo presentan buscan incesantemente a alguien que cuide de ellas.

PERSONALIDAD EVITADORA
La gente con una personalidad evitadora es hipersensible al rechazo y teme comenzar relaciones o alguna otra cosa nueva por la posibilidad de rechazo o de decepción. Estas personas tienen un fuerte deseo de recibir afecto y de ser aceptadas. Sufren abiertamente por su aislamiento y falta de habilidad para relacionarse cómodamente con los otros. A diferencia de aquellas con una personalidad límite, las personas con una personalidad evitadora no responden con cólera al rechazo; en vez de eso, se presentan tímidas y retraídas. El trastorno de personalidad evitadora es similar a la fobia social.
PERSONALIDAD DEPENDIENTE
Las personas con una personalidad dependiente transfieren las decisiones importantes y las responsabilidades a otros y permiten que las necesidades de aquellos de quienes dependen se antepongan a las propias. No tienen confianza en sí mismas y manifiestan una intensa inseguridad. A menudo se quejan de que no pueden tomar decisiones y de que no saben qué hacer o cómo hacerlo. Son reacias a expresar opiniones, aunque las tengan, porque temen ofender a la gente que necesitan. Las personas con otros trastornos de personalidad frecuentemente presentan aspectos de la personalidad dependiente, pero estos signos quedan generalmente encubiertos por la predominancia del otro trastorno. Algunos adultos con enfermedades prolongadas desarrollan personalidades dependientes.

PERSONALIDAD OBSESIVO - COMPULSIVO
Las personas con personalidad obsesivo-compulsiva son formales, fiables, ordenadas y metódicas pero a menudo no pueden adaptarse a los cambios. Son cautos y analizan todos los aspectos de un problema, lo que dificulta la toma de decisiones. Aunque estos signos están en consonancia con los estándares culturales de occidente, los individuos con una personalidad obsesivo-compulsiva toman sus responsabilidades con tanta seriedad que no toleran los errores y prestan tanta atención a los detalles que no pueden llegar a completar sus tareas. Consecuentemente, estas personas pueden entretenerse en los medios para realizar una tarea y olvidar su objetivo. Sus responsabilidades les crean ansiedad y raramente encuentran satisfacción con sus logros.
Estas personas son frecuentemente grandes personalidades, en especial en las ciencias y otros campos intelectuales en donde el orden y la atención a los detalles son fundamentales. Sin embargo, pueden sentirse desligadas de sus sentimientos e incómodas con sus relaciones u otras situaciones que no controlan, con eventos impredecibles o cuando deben confiar en otros.

PERSONALIDAD PASIVA - AGRESIVA
Los comportamientos de una persona con una personalidad pasiva-agresiva (negativista) tienen como objetivo encubierto controlar o castigar a otros. El comportamiento pasivo-agresivo es con frecuencia expresado como demora, ineficiencia y malhumor. A menudo, los individuos con una personalidad pasiva-agresiva aceptan realizar tareas que en realidad no desean hacer y luego proceden a minar sutilmente la finalización de esas tareas. Ese comportamiento generalmente sirve para expresar una hostilidad oculta.

TEST DE PERSONALIDAD.  
ONLINE


Test en linea, que te ayuda a darte una idea sobre el tipo de personalidad que tienes o si posiblemente tengas algún trastorno de la personalidad, claro solo es un test basado en los criterios, no tomarlo como total. para ello se necesita hacer una serie de pruebas para confirmar diagnistico.